Asueto de primavera
Hay que llamarle así a este periodo de Semana Santa. Eso nos pone en sintonía con la verdadera naturaleza de todo lo que sucede y sucederá en el país durante el transcurso de los próximos días.
Una parte de la población, sujeta a las tradiciones, irá a sus retiros religiosos.
Visitará iglesias y templos de culto; y, sobre todo, se sentará en familia para hacer, de la convivencia y el calor hogareño con los seres queridos, el mejor escenario para hallar la paz y conformidad en las reflexiones más productivas para seguir avanzando bajo el manto protector de Dios.
Otra parte irá a las playas, los balnearios, ríos y lugares de esparcimiento. La naturaleza de diversión, para los que se decantan por esta ruta, varía de manera significativa.
Esta parte de la población tiene que tener mucha precaución. Sobre todo porque usa vehículos para desplazarse a distancias alejadas de los centros urbanos. Muchos conducen con cierta prudencia, pero no todos.
Esa parte excepcional también merece tener, por ellos y los demás, un sentido de alta responsabilidad detrás del volante.
Los días de la Semana Mayor y el fervor del asueto de primavera pasan.
Pero hay que insistir en la prudencia. Nada se saldrá de control. La prudencia evita el dolor humano, la tristeza y la pesadumbre, fruto de los desenfrenos. En eso confiamos, con gran vehemencia.
