¿Aspiraciones a destiempo?
Confieso que el activismo en busca de la nominación presidencial me resultaba apresurado y a destiempo. Sin embargo, estaba olvidando algo que nunca había pasado, y que parecería que algunos hemos dado por descontado.
A raíz de la histórica e inequívoca declaración del presidente Luis Abinader, en el sentido de que no se repostularía, la República Dominicana se encuentra en un escenario jamás visto en su historia, la certeza de que quien detenta el poder no será candidato nueva vez.
El legado de ese divorcio de la tradición de “líder indispensable”, se convierte en un precedente que, si bien no obliga, influye notablemente en la opinión de un electorado que ahora comprueba que las ambiciones en política sí pueden tener límites.
Más aun, la inexistencia de un interesado con la capacidad de poner el estado a su servicio para reelegirse, cimenta las bases de una posible tradición de 2 períodos de gobierno y jamás.
Alguien diría: “sí, eso es lo que dice la Constitución”, pero los que ya hemos transitado los partos electorales, debemos recordarles la frase del presidente Joaquín Balaguer: “La Constitución es un pedazo de papel”.
No tan solo es lo que diga la Constitución, sino la voluntad de quien puede cambiar el curso de nuestra historia política.
Pero ¿qué tiene que ver lo anterior con el título de este escrito?
La segura ausencia de Luis Abinader en la boleta electoral, obliga a todo aquel que tenga aspiraciones presidenciales a salir al ruedo.
¿Violo las leyes electorales con esa afirmación? no lo creo así. Además, ¿estaba en el subconsciente del legislador este escenario jamás visto?
¿Cómo podría la ley electoral prever lo que nunca se había concretizado? Alguien dirá que basado en la experiencia de otros países, y yo respondo: ¿Y esos países tienen la misma psiquis política que corre por las venas del dominicano?
Lectores, estamos frente a un experimento, un ejercicio en el que no solo el partido de gobierno es protagonista, sino que también el Partido de la Liberación Dominicana, con un líder en franca decadencia, y el partido Fuerza del Pueblo, con un liderazgo atomizado y vencido por el tiempo, están obligados a presentar ofertas que oxigenen y sintonicen con el estilo de gobierno de un presidente, que encarna una nueva generación política y un jamás antes visto liderazgo responsable.
¿Qué debemos hacer todos en una coyuntura como esta? Conducirnos con la madurez y tacto político que nos lega Luis Abinader, dibujando una delicada frontera entre la necesidad de dar a conocer nuevas figuras y los límites que nos impone la ley electoral.
De esta etapa de nuestro ejercicio democrático, quedará la experiencia para sacar conclusiones válidas y si es necesario ajustar nuestra legislación, o reafirmar su absoluta pertinencia. Pero no, las ambiciones no son a destiempo.
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Elías Brache
Vice canciller de la Republica, gerente del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel) y Cónsul General en la ciudad de Chicago, Estados Unidos de América.
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