Asia y el nuevo rumbo de la economía mundial

Tomás D. Guzmán Hernández
Tomás D. Guzmán Hernández

La economía mundial atraviesa una transformación estructural que va mucho más allá de las fluctuaciones de un ciclo económico. El centro de gravedad de la producción, el comercio, la inversión, la tecnología y las cadenas globales de suministro se desplaza progresivamente hacia Asia. China ocupa un lugar central en ese proceso, pero el fenómeno asiático no puede explicarse únicamente por el ascenso chino: India, Japón, Corea del Sur, Indonesia y Vietnam conforman, junto con China, un núcleo económico cuya dimensión y dinamismo tienen consecuencias globales.

Hay, sin embargo, una precisión necesaria respecto del planteamiento original. Se mencionan seis economías asiáticas, pero la enumeración incluye siete: China, India, Japón, Corea del Sur, Indonesia, Tailandia y Vietnam. Para mantener la estructura de este análisis utiliza China, India, Japón, Corea del Sur, Indonesia y Vietnam; Tailandia se incorpora posteriormente como referencia complementaria.

El ascenso asiático no comenzó ayer

El caso chino es el ejemplo más extraordinario de transformación económica de las últimas décadas. Las reformas iniciadas en 1978 modificaron progresivamente el sistema productivo, ampliaron el papel de los mercados, impulsaron la inversión, favorecieron la industrialización y abrieron la economía al comercio y a la inversión extranjera. El Banco Mundial estima que durante las cuatro décadas siguientes China sacó de la pobreza extrema a cerca de 800 millones de personas, contribuyendo con más del 70% de la reducción mundial de la pobreza extrema durante ese período. World Bank+1

La importancia de China, por tanto, no responde a un fenómeno coyuntural de los últimos dos años. Es el resultado de una transformación de casi medio siglo.

Pero el modelo chino está entrando en una nueva etapa. El crecimiento ya no puede descansar en las mismas proporciones sobre inversión inmobiliaria, infraestructura, crédito y exportaciones. El FMI señala que la debilidad de la demanda interna, el ajuste prolongado del sector inmobiliario, el endeudamiento y las presiones deflacionarias constituyen desafíos importantes. Al mismo tiempo, las exportaciones y la inversión en sectores tecnológicos han permitido sostener la actividad. IMF+1

El Banco Mundial coincide en que China mantiene capacidad de crecimiento, pero advierte que la debilidad de la demanda doméstica y el ajuste inmobiliario están modificando las fuentes de expansión. Para 2026 proyecta un crecimiento de alrededor de 4,2%, frente al 5% de 2025. World Bank+1

La conclusión es relevante: China no está dejando de ser una potencia económica; está intentando cambiar el mecanismo mediante el cual ejerce esa potencia.

Cuadro 1. Las seis economías asiáticas: dimensión y desempeño reciente

EconomíaPIB 2024, US$ billonesPIB per cápita, US$Crecimiento 2024Inflación 2024
China18,7413.3035,0%0,2%
India3,912.6956,5%5,0%
Japón4,0332.4870,1%2,7%
Corea del Sur1,8836.2392,0%2,3%
Indonesia1,404.9255,0%2,2%
Vietnam0,484.7177,1%3,6%

Fuente: Banco Mundial, World Development Indicators; último año comparable disponible: 2024. World Bank Open Data+3

El cuadro muestra una característica fundamental: Asia no constituye un bloque homogéneo.

China es una economía de escala continental. India combina una población enorme con una tasa de crecimiento elevada, aunque todavía mantiene un PIB per cápita muy inferior al de las economías avanzadas asiáticas. Japón y Corea del Sur representan un estadio diferente: economías maduras, tecnológicamente sofisticadas y con ingresos per cápita comparables con los países desarrollados.

Indonesia y Vietnam representan otra dimensión del fenómeno: economías de ingreso medio con capacidad de expansión manufacturera, integración creciente en cadenas de suministro internacionales y amplio espacio para elevar productividad e ingresos.

Vietnam, con un crecimiento del 7,1% en 2024, sobresale entre las seis economías consideradas. India alcanzó 6,5%, mientras China e Indonesia crecieron 5%. Japón, en cambio, tuvo una expansión prácticamente estancada, con 0,1%. World Bank Open Data+1

Asia frente a Europa y Norteamérica

La comparación cambia considerablemente cuando se utiliza el PIB nominal.

En 2024, las seis economías asiáticas analizadas sumaban aproximadamente US$30,4 billones, equivalentes a alrededor del 27,4% del PIB mundial nominal. La Unión Europea alcanzaba US$19,5 billones y Estados Unidos, Canadá y México juntos unos US$32,9 billones.

Es decir, Norteamérica todavía presenta una dimensión nominal ligeramente superior a las seis economías asiáticas seleccionadas, mientras que la Unión Europea queda considerablemente por debajo de ambas agrupaciones.

Cuadro 2. Tres grandes espacios económicos, 2024

Espacio económicoPIB 2024, US$ billonesParticipación aproximada del PIB mundial
Seis economías asiáticas30,4327,4%
Norteamérica: EE. UU. + Canadá + México32,8529,6%
Unión Europea19,5017,6%
Mundo110,98100%

Nota: Las seis economías asiáticas son China, India, Japón, Corea del Sur, Indonesia y Vietnam. Norteamérica se define aquí como Estados Unidos, Canadá y México.
Fuente: Banco Mundial, World Development Indicators, 2024. Cálculos propios a partir de los datos del Banco Mundial. World Bank Open Data+3

Este cuadro obliga a matizar cualquier afirmación de que Asia ya haya desplazado a Occidente en términos absolutos.

No lo ha hecho en todos los indicadores.

Estados Unidos continúa siendo la mayor economía individual en términos nominales. Su PIB de 2024 fue de aproximadamente US$28,75 billones, frente a US$18,74 billones de China. Pero la comparación cambia cuando se agrupan las principales economías asiáticas y, todavía más, cuando se utiliza la PPA.

La diferencia entre ambos conceptos es esencial.

El PIB nominal utiliza los tipos de cambio de mercado. La PPA intenta medir cuánto bienes y servicios puede adquirir una unidad monetaria dentro de cada economía. Como los precios internos son considerablemente inferiores en muchas economías asiáticas que en Estados Unidos o Europa, el peso de Asia aumenta sustancialmente bajo esta segunda metodología.

El FMI estima que las economías de Asia emergente y en desarrollo representarán alrededor del 35,5% del PIB mundial medido por PPA en 2026, mientras su crecimiento alcanzaría 4,9%. IMF

Por eso, cuando se afirma que Asia representa aproximadamente un tercio de la economía mundial, debe especificarse que se está hablando esencialmente de PIB a PPA, no de PIB nominal.

El diferencial de crecimiento es la variable decisiva

El verdadero cambio estructural no reside solamente en el tamaño actual de las economías. Está en la diferencia de sus tasas de expansión.

El FMI proyecta para 2026 un crecimiento mundial de 3,1% en su base de datos del World Economic Outlook de abril. Las economías avanzadas crecerían alrededor de 1,8%, mientras las economías emergentes y en desarrollo alcanzarían 3,9%. Asia emergente y en desarrollo crecería 4,9%. Data IMF+1

La actualización del FMI de julio de 2026 revisó ligeramente el crecimiento mundial a 3,0% para 2026 y 3,4% para 2027, confirmando al mismo tiempo una expansión desigual entre regiones. IMF+1

Cuadro 3. Perspectivas de crecimiento para 2026

Economía o regiónCrecimiento real proyectado, 2026
Vietnam7,1%
India6,5%
Indonesia5,0%
China4,4%
Corea del Sur1,9%
Japón0,7%
Asia emergente y en desarrollo4,9%
Unión Europea1,3%
Norteamérica2,2%
Mundo3,1%

Fuente: FMI, World Economic Outlook, abril de 2026. Para los agregados regionales, clasificación del FMI. IMF+1

La diferencia es significativa.

India crecería más de cuatro veces al ritmo de Japón; Vietnam, diez veces aproximadamente. China continuaría creciendo por encima de Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, aunque a un ritmo inferior al registrado durante buena parte de las décadas anteriores.

La lectura económica correcta no es que todas las economías asiáticas estén creciendo rápidamente. Japón y Corea muestran que la madurez económica reduce necesariamente las tasas potenciales de expansión. El fenómeno consiste en que las economías asiáticas de menor ingreso están convergiendo hacia los niveles de productividad de las economías avanzadas.

Es el mismo mecanismo que anteriormente permitió a Japón, Corea del Sur y posteriormente China avanzar rápidamente.

India: el segundo gran motor

Si China fue la gran historia económica de las últimas cuatro décadas, India puede convertirse en uno de los principales motores de las próximas.

Su PIB nominal de 2024 fue de aproximadamente US$3,91 billones y su crecimiento alcanzó 6,5%. Sin embargo, su PIB per cápita, de unos US$2.695, muestra que todavía existe una enorme distancia respecto de Japón, Corea del Sur, Estados Unidos y la Unión Europea. World Bank Open Data

Esa diferencia es simultáneamente una debilidad y una fuente potencial de expansión.

Una economía con una población enorme, bajos niveles relativos de ingreso y una creciente integración tecnológica puede mantener durante años una fuerte expansión si aumenta productividad, inversión, infraestructura, urbanización y participación laboral.

Por ello, el ascenso asiático no debe analizarse exclusivamente desde Beijing. La competencia por el liderazgo económico regional incluye cada vez más a Nueva Delhi.

Japón y Corea: la dimensión tecnológica

Japón representa un caso distinto.

Con un PIB de unos US$4,03 billones en 2024 y un ingreso per cápita superior a US$32.000, continúa siendo una de las grandes economías industriales y tecnológicas del planeta. Pero su crecimiento fue apenas 0,1% en 2024. World Bank Open Data

Su problema no es falta de capacidad productiva, sino demografía, madurez económica y una base de comparación elevada.

Corea del Sur combina características similares: PIB de aproximadamente US$1,88 billones, ingreso per cápita superior a US$36.000 y una economía intensamente integrada en cadenas tecnológicas mundiales. En 2024 creció 2%. World Bank Open Data

Ambos países muestran que el poder económico no puede medirse exclusivamente por crecimiento del PIB. Semiconductores, inteligencia artificial, maquinaria, automóviles, baterías, robótica, biotecnología y propiedad intelectual constituyen activos estratégicos que pueden tener una influencia internacional muy superior a la tasa anual de crecimiento.

Indonesia y Vietnam: la nueva frontera industrial

Indonesia y Vietnam aportan otra pieza al rompecabezas.

Indonesia combina una gran población, abundantes recursos naturales, una creciente clase media y una posición geográfica estratégica. Su PIB alcanzó US$1,40 billones en 2024 y creció 5%. World Bank Open Data

Vietnam, por su parte, se ha convertido en un importante nodo manufacturero y exportador. Su PIB todavía es relativamente pequeño —unos US$476.000 millones en 2024— pero su crecimiento alcanzó 7,1%. World Bank Open Data

El significado estratégico es evidente: las empresas multinacionales están diversificando sus cadenas productivas y Asia ofrece una combinación difícil de reproducir en otras regiones: población, mano de obra, infraestructura, proveedores, puertos, proximidad a China y mercados en crecimiento.

Esto no implica que Vietnam sustituya a China. Significa que la economía asiática está formando una red productiva más compleja, en la que China continúa siendo un centro principal mientras otras economías capturan segmentos adicionales de producción.

Cuadro 4. Indicadores comparativos de estructura económica

IndicadorChinaIndiaJapónCorea del SurIndonesiaVietnamUENorteamérica
PIB 2024, US$ billones18,743,914,031,881,400,4819,5032,85
PIB per cápita, US$13.3032.69532.48736.2394.9254.71743.305—
Crecimiento 20245,0%6,5%0,1%2,0%5,0%7,1%1,1%—
Crecimiento FMI 20264,4%6,5%0,7%1,9%5,0%7,1%1,3%2,2%

Fuente: Banco Mundial para los datos observados de 2024; FMI, World Economic Outlook abril de 2026, para las proyecciones de crecimiento de 2026. Norteamérica = Estados Unidos, Canadá y México. World Bank Open Data+4

El contraste es suficientemente claro para formular una hipótesis de largo plazo: el peso económico relativo se desplazará hacia Asia mientras exista una diferencia persistente de crecimiento y productividad entre las economías asiáticas de ingreso medio y las economías maduras de Europa, Japón y Norteamérica.

Pero una advertencia resulta imprescindible: crecimiento más rápido no significa automáticamente mayor bienestar, mayor productividad o mayor influencia geopolítica.

El comercio como arma y como vulnerabilidad

La fortaleza asiática tiene una segunda cara.

Las economías del continente se encuentran profundamente integradas en el comercio internacional. Eso permitió a China, Corea, Japón, Vietnam y otras economías construir enormes capacidades industriales y exportadoras. Pero también las hace sensibles a una desaceleración de Estados Unidos y Europa, a las barreras comerciales y a una fragmentación de las cadenas de suministro.

El Banco Mundial estima que el crecimiento de Asia oriental y el Pacífico se desacelerará en 2026 debido a mayores barreras comerciales, incertidumbre global, problemas internos y el shock energético. Para la región proyecta 4,2% de crecimiento en 2026, frente al 5% de 2025. World Bank

La lección es importante: Asia ya no depende exclusivamente de Occidente, pero tampoco puede desvincularse de Occidente sin costos importantes.

El sistema económico mundial está pasando de una estructura predominantemente unipolar a una estructura más distribuida.

China necesita los mercados occidentales.

Estados Unidos necesita componentes, bienes intermedios, consumidores y capitales asiáticos.

Europa necesita las cadenas industriales asiáticas y el acceso a sus mercados.

India necesita inversión, tecnología y comercio.

Japón y Corea dependen profundamente de las cadenas tecnológicas globales.

Por ello, el nuevo orden económico no necesariamente será un sistema de sustitución —Asia contra Occidente—, sino uno de interdependencia competitiva.

¿Superará Asia al G7 en 2030?

Esta afirmación requiere especial cuidado.

El FMI publicó en 2010 un análisis que proyectaba que Asia sería la mayor región económica en 2030 y que su PIB superaría al del G7. Aquella proyección estimaba, para 2030 y a precios constantes de 2010, un PIB asiático de US$58 billones frente a US$50 billones del G7. IMF

Pero esa es una proyección histórica de 2010, no una previsión actual del FMI para 2030.

La tesis, sin embargo, conserva interés analítico porque las fuerzas estructurales que la sustentaban —crecimiento de China e India, urbanización, industrialización, aumento del consumo y expansión comercial— no han desaparecido.

Lo que sí cambió es el escenario.

China enfrenta ahora menor crecimiento potencial, envejecimiento poblacional, problemas inmobiliarios, endeudamiento y la necesidad de elevar el consumo doméstico. El FMI señala además que la productividad y la fuerza laboral serán factores que limiten el crecimiento potencial chino durante los próximos años. IMF

Por tanto, afirmar categóricamente que Asia "superará al G7 en 2030″ sería excesivo. Es más preciso decir que las tendencias estructurales hacen plausible un predominio asiático en el producto mundial medido por PPA y un peso creciente en términos nominales, pero el resultado dependerá de productividad, demografía, comercio, tecnología, inversión y estabilidad geopolítica.

Un nuevo mapa del poder económico

La transformación económica también está modificando la geografía del poder.

Durante buena parte del siglo XX, el sistema económico internacional estuvo organizado alrededor de Estados Unidos, Europa occidental y Japón. China modificó ese equilibrio a partir de las últimas décadas del siglo XX y comienzos del XXI. Ahora India, Indonesia, Vietnam y otras economías asiáticas agregan nuevas fuentes de crecimiento.

El FMI calcula para 2026 un crecimiento de 4,9% para Asia emergente y en desarrollo, frente a 1,3% para la Unión Europea y 2,2% para Norteamérica. IMF+1

La diferencia acumulada durante diez o quince años puede ser mucho más importante que la diferencia observada en un solo año.

Por ejemplo, si una economía crece sistemáticamente alrededor de 5% anual y otra alrededor de 1,5%, la primera aumenta su producción a un ritmo varias veces superior en una generación. Esa es precisamente la lógica detrás del desplazamiento gradual del centro de gravedad económico mundial.

Conclusiones

Primera. Asia ya es el principal espacio de crecimiento de la economía mundial. No porque todas sus economías crezcan rápidamente, sino porque combina economías gigantescas —China e India— con economías tecnológicamente avanzadas —Japón y Corea del Sur— y economías de rápido crecimiento —Indonesia y Vietnam—.

Segunda. China sigue siendo el núcleo de la transformación, pero ya no es la única historia. El tamaño de su economía, su capacidad industrial y tecnológica y su posición comercial le otorgan una influencia extraordinaria. Sin embargo, su crecimiento se desacelera y el país necesita reorientar su modelo hacia el consumo interno, elevar productividad y resolver los desequilibrios derivados del sector inmobiliario y el endeudamiento. IMF+1

Tercera. India constituye el gran factor de incertidumbre positiva del escenario asiático. Su nivel relativamente bajo de PIB per cápita significa que existe un amplio margen para la convergencia económica. Si consigue aumentar productividad, infraestructura, empleo formal e inversión, su peso mundial seguirá creciendo.

Cuarta. Japón y Corea del Sur demuestran que el poder económico no puede medirse únicamente por el crecimiento anual. Ambas economías presentan tasas relativamente bajas, pero poseen tecnología, capital, empresas globales y sofisticación industrial.

Quinta. Indonesia y Vietnam pueden convertirse en beneficiarios de la reorganización de las cadenas globales de suministro. Su expansión muestra que el ascenso asiático no se limita a China.

Sexta. Europa enfrenta el problema inverso. Posee un enorme stock de riqueza, capital humano y tecnología, pero su crecimiento es menor. Su desafío consiste en elevar productividad y reducir las barreras que impiden una mayor integración económica y financiera.

Séptima. Norteamérica mantiene una enorme capacidad de respuesta. Estados Unidos continúa siendo la mayor economía individual y el principal centro financiero y tecnológico, mientras Canadá y México fortalecen la dimensión continental de la región.

Sobre el autor

Tomás Guzmán Hernández

Economista, CPA, comunicador social, catedrático universitario con 25 años de experiencia en el Sector Público Centralizado, Descentralizado y el Congreso. Desempeño en áreas como: Director de Innovación y Desarrollo Productivo del MEPyD, Consultor Económico y Social del Dpto. de Comisiones Cámara de Diputados, Director Depto. Financiero del SIUBEN, Enc Administrativo y Financiero de la Oficina de Cooperación Internacional del MINERD. Director del Centro de Procesamiento de Datos del...