Así no se vale

Antonio del Rosario Puente ha sido sindicado por las autoridades como uno de los principales narcotraficantes del país, que en sus operaciones delictivas recibió la asistencia de miembros de alto nivel de los organismos de seguridad del Estado.

Durante mucho tiempo actuó con impunidad a la vista de todos los llamados a detenerlo.

Fue extraditado en diciembre de 2011 a Puerto Rico luego de un inusualmente prolongado proceso en la Suprema Corte de Justicia.

La Justicia norteamericana lo condena a apenas seis años de prisión, al parecer tras un acuerdo en la que él se declararía culpable y, suponemos nosotros, diera informaciones que le permitiera enjuiciar o condenar a otros de sus cómplices.

Del Rosario Puente salió del tribunal jubiloso, levantando los brazos en señal de victoria ante la pena impuesta, pues en el mejor de los casos ya estaría en libertad en cuatro años.

Parte de la banda de José David Figueroa Agosto condenados en República Dominicana han empezado a salir en libertad, lo mismo que varios de los condenados en Estados Unidos por complicidad con Quirino Ernesto Paulino Castillo. Las condenas laxas son como consecuencia de negociaciones con las autoridades norteamericanas.

Pareciera que a Estados Unidos solo le interesa que esos criminales le faciliten detener los que a ellos les hacen daño.
Los grandes delincuentes dominicanos están saliendo “en coche” cuando son juzgados en Estados Unidos y con la posibilidad volver en pocos años a sus andanzas criminales en República Dominicana.
Así no se vale.