Así no

En los países democráticos, incluida la República Dominicana, es usual, de un tiempo a esta parte, darle espacio a manifestaciones, marchas, protestas, entrega de documentos, siempre que los protagonistas se acojan estrictamente a las leyes para este tipo de acciones.

De esa parte, salvo contadas excepciones, no se han visto excesos. De parte de las fuerzas del orden se nota una ligera evolución en el comportamiento y la forma de vestir en su servicio de acciones preventivas.

Nos referimos a la moda de “cara pintada”, que inicialmente usaron soldados, fundamentalmente en desfiles y paradas militares.

Eso evolucionó al uso de pasamontañas de los agentes de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) y ya, con las últimas manifestaciones, se nota el uso de capuchas por parte de agentes de la Policía Nacional.

En el pasado reciente eran los delincuentes los que ocultaban su rostro para evitar ser identificados.

Ahora son los “buenos”, los encargados de preservar el orden y el cumplimiento de las leyes los que llevan capuchas y pasamontañas.

En algunos casos, sobre todo en operaciones vinculadas al narcotráfico, se justificaría tal parafernalia por parte de los agentes, pero se viene cayendo en excesos intolerables en acciones de rutina, propias de las atribuciones ordinarias de un agente.

En manos de las autoridades está poner coto a esta moda desafortunada y fuera de lugar de enviar a agentes para que impongan la ley con caras y acciones impropias de quienes deben, de cara al sol, imponer el respeto de los derechos y el orden democrático.