Asaltos en el camino
Las autoridades que velan por la seguridad tienen que poner mayor atención a los delitos e incidentes armados que se cometen en importantes tramos de las carreteras, básicamente las del Cibao.
En una crónica que publica este diario hay uno de los tantos casos espeluznantes que se hacen públicos y sólo quedan como denuncia en una Fiscalía o destacamento policial, formando parte de una impresionante cantidad de archivos muertos, a los que nadie da seguimiento y terminan convirtiéndose en basura, al cabo del tiempo.
El suceso lo vivió una ciudadana dominicana que reside desde hace varios años en Suiza.
En el extranjero formó una familia, que incluyó la educación de sus hijos. Pero casos como esos se amontonan.
Sin embargo, los más numerosos son los de dominicanos residentes en el país que son asaltados luego de regresar de algún viaje.
Y como ha de suponerse en un tiempo donde las informaciones literalmente vuelan, el mundo empieza a enterarse de esa preocupación.
La seguridad en las carreteras es uno de los principales indicadores sobre los niveles de delincuencia en un país, por lo que llama a preocupación lo que está ocurriendo.
El país tiene un impresionante repunte en el área turística. En nada nos conviene que la República Dominicana se vea incluida en la lista de advertencia como nación con bajo índice de seguridad para el turismo.
No está nada bien.
Algo se está deteriorando de manera drástica. El indicio más dramático es cómo empiezan a proliferar los asaltos en las carreteras sin ninguna reacción por parte de las autoridades.
Es hora de poner mayor atención a esta tendencia, de lo contrario tendremos un futuro nefasto para la economía del país, ya que corremos el riesgo de que se afecte sensiblemente el país como destino turístico.
