Damasco.-El presidente sirio, Bashar al Asad, confrontando desde hace 15 meses una revuelta popular reprimida con la fuerza, afirmó ayer que su país estaba inmerso en una verdadera situación de guerra que piensa ganar, según la agencia oficial Sana.
Vivimos una verdadera situación de guerra. Cuando estamos en una situación de guerra todas nuestras políticas y todos los sectores deben ponerse al servicio de la victoria, declaró dirigiéndose a los ministros durante la primera reunión del nuevo gobierno sirio.
Asad se niega a reconocer la revuelta popular que se ha militarizado frente a la represión, y la tacha de terrorismo.
El 3 de junio, con motivo de la primera sesión del nuevo Parlamento, dijo estar determinado a sofocar la contestación al precio que sea, pese al aislamiento creciente de Siria y a las sanciones adoptadas contra ella por la Unión Europea y Estados Unidos.
Más de 15,000 personas, en su mayoría civiles, perdieron la vida en la represión y los combates entre soldados e insurgentes desde hace más de 15 meses, según el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos .
En tanto, la misión de la ONU en Siria seguirá suspendida ante la escalada de violencia, dijo ayer Herve Ladsous, el jefe de la misión ante el Consejo de Seguridad.
Ladsous aseguró en un encuentro a puertas cerradas que los civiles en ese país están en peligro creciente y que las "condiciones no son propicias para reanudar las operaciones", afirmaron diplomáticos a la prensa.
Los cerca de 300 observadores dejaron de monitorear la situación en el país el 16 de junio al recrudecerse los ataques de las fuerzas del régimen de Asad contra la oposición.
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