Arte de seducción (1 de 2)
La seducción traspasa los límites de lo sentimental y sexual, ya que se puede seducir en otras clases de interacciones que no necesariamente se refieren a la pareja.
La seducción es una forma de llamar la atención, es un conjunto de expresiones y manifestaciones que utilizamos para conseguir una interacción con las otras personas, con el objetivo de ser tomados en cuenta, queridos, aceptados, reconocidos, valorados, simplemente gustar a los demás.
Es inherente al ser humano y sus señales son instintivas, pero se pueden moldear con el aprendizaje.
Todos/as podemos ser seductores. Es una forma de comportarse con una intención, en la que se emplean procedimientos sutiles para influenciar en otra persona, con la finalidad de conseguir un objetivo.
Para seducir utilizamos el lenguaje verbal y el no verbal. Empleamos la sugestión, la insinuación con gestos, contactos oculares, miradas, sonrisas, palabras persuasivas, silencios.
En el arte de seducir están implicados todos los sentidos y se utilizan todos los recursos físicos, psíquicos y emocionales. A través de ella se movilizan sentimientos, pensamientos, emociones, percepciones, necesidades, deseos y expectativas de la persona que seduce, que muestra su mejor perfil y actitud.
La persona seducida descifrará los códigos y mensajes del seductor y los interpretará de manera particular.
El conocimiento de nuestro ser, autoestima, valores, seguridad y autoconfianza, son características que priman para poner en práctica este arte. Debemos establecer contacto con nuestro interior. Lo que llevamos dentro es lo que podemos manifestar hacia fuera.