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Arreglo final

Cuando los árboles no dejan ver el bosque. Esta expresión popular siempre me ha llamado la atención. Muchas veces nos centramos en los detalles de algo que nos está pasando y somos incapaces de ver el panorama completo o de contextualizarlo de manera efectiva.

Eso hace que todos nuestros esfuerzos mentales, físicos y emocionales se dirijan a un solo enfoque, no logremos avanzar y siempre tengamos la sensación de estar estancados.

Es importante ser capaces de soltar ese amarre y alejarnos para tratar de ver el problema en diferentes perspectivas. Al hacerlo, podemos valorar y actuar de una forma más global y no tan específica.
El obsesionarnos con esa parte insignificante no deja de ser una forma de autodefensa porque no somos capaces de enfrentar el panorama general.

Pero al mismo tiempo nos lleva a tomar decisiones equivocadas porque estamos perdiendo parte de la realidad que nos va a permitir acercarnos a las decisiones adecuadas, por mucho que en ocasiones desaprobemos lo que veamos. Cuando estamos afincados en esta situación, es momento de parar, respirar y echar un paso hacia atrás.

Es preciso soltar la obsesión y comenzar a verla desde otras ópticas, en ocasiones, propias; en otras, en voz de personas cercanas. En el mismo instante en el que comencemos a despiezar ese problema, irán surgiendo diversas soluciones hasta llegar a la más adecuada.

Sin darnos cuenta, habremos sido capaces de entender las aristas del asunto que sólo veíamos de una manera por tratar de solucionar simplemente esa parte.

Sé que puede sonar muy genérico lo que digo, pero si lo pone en práctica, descubrirá que eso que le tenía sin dormir no era el problema en sí, era el tratar de poner un parche en vez de un arreglo final.

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