Armstrong es el gran sospechoso

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Madrid, España.-La superación de un cáncer, la gloria de ganar siete Tours consecutivos y un maldito regreso a la competición después de la retirada, son las tres fases en la vida deportiva de Lance Armstrong, ahora inhabilitado para disputar su segunda afición, el triatlón, y acorralado por las acusaciones de dopaje, lacra que ha negado en su persona en toda su trayectoria.

El dedo acusador del dopaje siempre señaló a Armstrong. Un corredor que inició el camino glorioso de una forma tan imparable después de superar un cáncer suscitó dudas, por lo que fue objeto de seguimiento especial, siempre con la sospecha a cuestas. Su relación con el controvertido médico italiano Michele Ferrari despertó las críticas más ácidas.

Su compatriota Greg Lemond, tres veces ganador del Tour, mostró su indignación, y en el Tour de Francia no se veía con buenos ojos la asociación de Armstrong con el doctor transalpino.

Un libro titulado “L.A. Confidencial- Los secretos de Lance Armstrong”, desvela en 2004 que Armstrong se había dopado.

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