Armas de contrabando
Hay declaraciones de algunos funcionarios públicos que, luego de emitidas, son calzadas con una muletilla de su cosecha; y que ya se ha vuelto recurrente.
Nos referimos a la confesada e inocultable preocupación ante los problemas irresolutos.
El caso más reciente lo tenemos con el auge del contrabando de armas de fuego, que tan pronto entran al país se convierten en armas ilegales. De eso habló recientemente el Ministro de Interior. De paso exculpó a Haití como la principal vía para el trasiego y suplidor de este singular mercado.
Nuestro vecino, resulta que no es la principal vía abastecedora del mercado ilícito de armas de fuego. La inmensa mayoría entra por barcos y aviones. La declaración traslada y hace responsable a otras autoridades del auge de este negocio, porque de eso se trata.
El país cuenta con una demanda creciente y silenciosa de armas de fuego; y se paga bien por ellas. Eso se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza con dimensiones nacionales.
De manera que cuando se habla de una mayor permisividad, a través de los puertos y aeropuertos, se dice, al mismo tiempo, que hay menos controles por esas vías, menos vigilancia y más facilidad para que tenga éxito el contrabando de armas.
En otras palabras, ha menguado el nivel de la seguridad. Esa es la percepción que se tiene cuando se escucha la preocupación del Ministro de Interior.
Una preocupación que llega sin un aliciente, sin que podamos enterarnos qué hace el funcionario, en coordinación con las demás dependencias del ramo, para impedir o bajar el ingreso de armas de fuego por las vías indicadas.
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