Archivo de promesas (3)
Como Hostos, aspiro a que sean lógicos y racionales nuestros candidatos. En primera instancia, deberían abandonar eso que los sicolingüístas llaman el yo impúdico. Un gobierno no se resume en un hombre.
En segundo lugar, es necesario que permitan la diversificación de las vocerías para que el público sepa cómo piensan quienes les rodean y qué buscan detrás de sus proyectos políticos. Estamos hartos de los oportunistas.
De hecho, esta campaña es tan intensa y extensa que resultarán torturantes las mismas voces atiborrando de promesas a un electorado que ya no aguanta más decepción.
Lo más conveniente para nosotros los votantes sería escuchar, de manera sucinta, casi esquemática, soluciones a los principales problemas de los dominicanos, siempre sobre la base de lo posible y tomando en cuenta la capacidad del Estado para agenciarse recursos destinados a sus planes operativos.
En un foro de Acoprovi, el candidato Hipólito Mejía propuso la creación del Ministerio de la Vivienda. Si la solución de cada dilema dorsal de la sociedad implica la creación de un ministerio, estamos más que jodidos. La cabeza del gobierno ya es demasiado grande. Hay que cerrar ministerios y desarrollar políticas eficientes.
En el mismo lugar Mejía prometió la ventanilla única para la construcción, con la advertencia de que los procesos se darán por aprobados desde el Poder Ejecutivo si el mecanismo se torna retardante. Me parece buena postura. Requerimos un ejecutivo que ejecute, un gerente en el Palacio Nacional.
No me cuadra, sin embargo, que Mejía dijera que privilegiará a las empresas dominicanas de construcción. Es un mensaje fatal a la inversión extranjera. Lo correcto sería garantizar reglas del juego estables, institucionalidad y propiciar la competencia. Crear mercados cautivos se inscribe contra los consumidores, que son también los electores.
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