Con la crisis financiera, en enero de 2009 Milan Patel y un grupo de colegas encontraron el negocio de su vida: poner su propio dinero para comprar los valores complejos de los cuales todos los demás se deshacían.
Para el momento de vender, obtendrían retornos de 800 por ciento, dado que los bonos negociados en peniques se convertirían en millones de libras. Buena parte de lo que compraban –deuda tóxica con garantía de activos- se cargaba en la contabilidad de su empleador, HBOS Plc.
Esos valores contribuyeron a hundir una institución fundada un año después que el Banco de Inglaterra.
Ambos apostaron a que el mercado de viviendas del Reino Unido evitaría los impagos generalizados de los Estados Unidos.
Podía ganarse dinero, pensaron. Pero Patel y Paddle no comprarían para el banco.
Invertían 50.000 libras cada vez, y compraban por separado, juntos y en pequeños grupos con dos o tres colegas de HBOS. Paddle invirtió alrededor de 300,000 libras en deuda bancaria subordinada y valores con garantía de activos, y promedió retornos de aproximadamente 150 por ciento, mientras que Patel invirtió unas 350,000 libras y obtuvo un promedio de 350 por ciento, dijeron.