Aprender a perder…

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José Báez Guerrero

El triunfo de Gonzalo Castillo y Luis Abinader en las primarias de ayer significa el cierre de un ciclo político y el inicio esperanzador del ansiado relevo generacional.

La admirable transparencia y divulgación instantánea de los resultados difícilmente podrá ser opacada por el lamentable alegato de Leonel Fernández de que algún fraudulento algoritmo digital le robó su “triunfo”.

Inconformes abollados al destruirse sus quimeras basadas en malas encuestas, en malsonante coro de cansadas y poco fiables voces dirigido por Leonel, deberán tarde o temprano admitir el estruendo de la realidad.

La Junta Central Electoral (JCE) merece el mayor espaldarazo ante los intentos, que desde hace tres semanas vengo denunciando, de deslegitimarla para excusar el fracaso de los leonelistas.

El voto fue ordenado y con gran civismo, con poquísimos incidentes lamentables ni evidencias de marrullas. La elegancia y prudencia de los líderes se demuestra mejor en la adversidad que cuando se triunfa. Aprender a perder es de las más amargas lecciones.

Ahora derrotado, ojalá Leonel Fernández no abjure su legado como estadista.

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