Apostar por la mujer en la política

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Altagracia Suriel

A propósito de las primarias de los partidos y de las propuestas de tercera vía y sangre nueva en el ejercicio del poder, es necesario abordar la participación de la mujer en el ámbito público, una gran tarea pendiente en la política en República Dominicana.

Como proponen Rosario Espinal y Sergia Galván en un estudio reciente auspiciado por PNUD sobre los desafíos de la igualdad de género en la política, si queremos más democracia, necesitamos más mujeres en el poder.

Pero, lamentablemente, según se señala en la citada investigación, en nuestro país tenemos mucho camino por recorrer y vamos a paso lento.

En los órganos de dirección de los principales partidos, más del 80% de la membresía es masculina. Y, en la participación de mujeres en gabinetes de Gobierno, estamos por debajo del promedio de la región (24.55%), en el quinto lugar más bajo con un 17%.

Tampoco hemos tenido una mujer Presidenta pese a que la tendencia mundial de las últimas décadas es el aumento de la elección de féminas en la más alta magistratura de la nación.

Fortalecer la participación política de la mujer es un imperativo para poder avanzar en la igualdad de género como precondición del bienestar social y el desarrollo inclusivo al que todos aspiramos.

El Objetivo de Desarrollo Sostenible número cinco plantea que con la representación igualitaria de hombres y mujeres en los procesos de toma de decisiones, se estarán impulsando las economías sostenibles, y, las sociedades y la humanidad en su conjunto se beneficiarán al mismo tiempo.

Por eso es prioritario asegurar la participación plena y efectiva de las mujeres y la igualdad de oportunidades de liderazgo a todos los niveles decisorios en la vida política, económica y pública.

Concretar la igualdad de género en la política implica superar el sexismo en los partidos, favorecer el ascenso de las mujeres, impulsar la participación paritaria, desde un enfoque de justicia electoral y valoración de la condición femenina.

Desaprovechar el potencial de la mujer en la política es un augurio de atraso y estancamiento social. Las sociedades que avanzan son las que apuestan por la incidencia de la mujer en todas las esferas de la vida humana, porque han comprendido que sin igualdad no hay progreso.

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