Apatía electoral: gobiernan minorías
Uno de los fenómenos en la vida cívica de nuestra nación es la apatía electoral.
Esto es, cada vez más recurren grupos más pequeños a los llamados electorales de sus respectivas organizaciones, instituciones, clubes, gremios, etc. ¡Cada vez más, somos menos!
Las elecciones recientes en la UASD, donde participó apenas el 11 % de la matricula estudiantil, revela el grado de desinterés y la desvinculación del estudiantado con los grupos que pretenden representarles, restando con ello legitimidad a las autoridades electas.
Igual situación esta aconteciendo en las ONG más importantes, donde con mayor frecuencia sus propios socios son apáticos a participar en la elección de sus directivos. Similar fenómeno se presenta en los clubes sociales, instituciones académicas y gremios profesionales.
En primer lugar se destaca la pérdida de vocación de servir a la sociedad a través de este tipo de entidades: el yo y el dinero son los valores triunfantes cuando corresponde decidir en qué debemos usar nuestro tiempo.
Prevalece un sentimiento de que mi presencia no tendrá sentido, porque total, los elegidos harán lo que les dé las ganas. Una gran falta de rendición transparente de cuentas a la colectividad.
Por último están las complicaciones de nuestra vida moderna. En fin el factor disponibilidad de tiempo que desestimula la participación informada que permita la toma de decisiones conscientes.
Este fenómeno es observado muy de cerca por la clase política, no tan solo por la posible pérdida de legitimidad que provoca la baja participación en eventos electorales, sino que el adversario más organizado tiene mayores posibilidades de triunfo frente al que tiene mejores planes o mayor capacidad de ejecución.
Abramos los ojos para que no continúe propagándose este fenómeno, que por ahí vienen las elecciones presidenciales. El peligro es que los más, sean gobernados por los menos.