Anticiparse a la sequía es lo apropiado

editorial

De haber pasado meses, desde el último tercio del año pasado hasta los primeros días de mayo, de un período de lluvias frecuentes y temperaturas bastante frescas para la media en el país, de pronto el ambiente se ha vuelto seco y el calor sofocante.

Algunos atribuyen este cambio al surgimiento de El Niño, un fenómeno climático del océano Pacífico caracterizado por una elevación de la temperatura de las aguas sobre la media anual, un hecho que incide en los vientos alisios y provoca sequías en unas partes del planeta y lluvias torrenciales en otras.

La semana pasada la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos informó que ya están presentes en el Pacífico las condiciones propias de este fenómeno periódico, en vista de que las temperaturas de la superficie de las aguas aumentaron drásticamente en los últimos meses.

En el país las condiciones meteorológicas han tenido un cambio notable desde mayo pasado, al principio con lluvias espaciadas hasta los primeros días y a continuación en una tendencia a la sequedad atmosférica, las formaciones anticiclónicas y un aumento de las temperaturas para mediados de junio que muchos consideran propias de agosto y septiembre, con mucho los meses más calientes que tenemos de año en año.

Anteayer, en una visita al Centro de Operaciones de Emergencias, donde fue lanzado el Plan Nacional de Contingencia para la Temporada Ciclónica, el presidente Luis Abinader anunció para la semana que viene la convocatoria del Gobierno para tratar los planes para el caso de que tengamos en este período alguna tormenta sobre nosotros.

La anticipación es apropiada, pero igual deberían entidades e instituciones del Gobierno vinculadas al agua y la agropecuaria, tomar las previsiones debidas en relación con eventuales efectos de la sequía, si es que esta vez nos toca el tiempo de las vacas flacas con el reciente surgimiento de El Niño.

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