Un estudio realizado en Dinamarca afirma que los hijos de las mujeres que habían usado antibióticos en el embarazo eran más propensos que otros niños a ser asmáticos.
Esto no prueba que los antibióticos elevaran ese riesgo, pero respaldan la teoría de que las bacterias amigables del organismo influyen en su aparición y que los antibióticos pueden alterar la actividad de esas bacterias.