Antes de la inflación

En múltiples oportunidades diversos sectores, incluida la iglesia Católica, a través del Cardenal, han planteado posiciones muy sensibles y abogan por una mayor voluntad en beneficio de medidas económicas que incidan en la calidad de vida de los dominicanos.

Son sectores que ante el anuncio del plan fiscal del Gobierno apoyan que el aumento aprobado recientemente al salario mínimo se generalice a todos los sueldos de los trabajadores.

Hay economistas, consultores y sindicalistas que hablan de un reajuste general de salarios hasta un 30 por ciento, pues de limitarse el alza al salario mínimo impediría que los trabajadores puedan hacer frente a los efectos inflacionarios que generaría el paquete fiscal que ahora está en discusión

No puede haber mejores condiciones de vida y un aumento en el consumo de artículos y pago a tiempo en los servicios básicos si los trabajadores y los cabezas de familia, en sentido general, continúan bajo los estándares del actual régimen salarial.

La realidad económica del país ha variado drásticamente en los últimos meses.

La reducción del poder adquisitivo mantiene al pueblo dominicano en una especie de austeridad sin respiro que solo se aliviaría con un mayor nivel salarial antes de la próxima ola inflacionaria que nos espera.