Ante la partida de Miguel Cocco
La sociedad dominicana se siente afligida por la muerte de Miguel Cocco Guerrero. Falleció ayer, a los 62 años. Una edad todavía productiva para los retos y los proyectos que encaminaba este excepcional dominicano.
Se ha marchado un profesional, un hombre de profunda sensibilidad, un empresario de gran visión; y, sobre todo, de gran inquietud humana por sus semejantes. Deja un inmenso vacío en su familia, pero grandes huellas en la sociedad dominicana, en su historia de las últimas tres décadas y en lo que será el futuro inmediato del país.
Murió luego de librar una larga batalla, que lo mantuvo en cama, muy esperanzado, durante quince días. A su cabecera permaneció una junta de médicos que velaba permanentemente por él y su salud.
Entre sus aportes estuvo la docencia en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, luego de graduarse en Sociología, donde posteriormente fue profesor en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales. Allí creó el Centro de Estudios de la Realidad Social Dominicana (CERESD). En 1970 fundó la Editora Alfa y Omega; en 1981 la editora El Nuevo Diario; en 1980 la edición educativa infantil Tobogán, y en 1987 el periódico turístico dominicano Touring. Fue designado director general de Aduanas por el presidente Leonel Fernández durante el período 1996-2000, cargo que ocupaba actualmente, luego de ser designado hace cinco años.
En este momento de reflexión enviamos nuestras palabras de aliento a su esposa Minerva González, a sus hijas Patricia, Yaruska, Maurín y Catherine. Así como a sus familiares cercanos, empleados y relacionados.
Un gran dominicano ha muerto.