Sábado, 19 de octubre, 2019 | 5:58 am

Angurria



Lo mejor para los mercados de moneda extranjera en países como el nuestro es que la tasa de cambio no sea tema de debate público porque haya suficiente oferta para satisfacer la demanda a un precio estable.

El nerviosismo que ocasionan las travesuras de políticos con más ganas de poder que amor por su país, usualmente causa un efecto tan deletéreo que ni siquiera san Valdez Albizu puede conjurar a los dioses para aplacar la ansiedad del mercado.

Pocos recuerdan que entre 2003 y 2004, por la quiebra de varios bancos y malas políticas gubernamentales, el dólar se disparó de RD$16 por US$1 a casi RD$60 por RD$1 en cuestión de semanas.

Fueron arrasados muchos ahorros y negocios y también fueron hechas o acrecentadas enormes fortunas; pero más sufrieron como siempre los más pobres y la vapuleada clase media.

Bastó que el PRD perdiera las elecciones para que el peso recobrara valor, a RD$26 por US$1. Algunos descerebrados andan “celebrando” los brinquitos de la tasa en estos días. ¡Cuánta angurriosa desvergüenza!

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