Anémicas convocatorias

Resultó penoso la pocas personas que se congregaron ayer frente al Congreso Nacional para reclamar que se cumpla con la asignación del cuatro por ciento del Producto Interno Bruto a la Educación.

Varias organizaciones convocaron, pero la asistencia de personas dejó mucho que desear por lo escasa.

Y eso, que la actividad era en pro de una causa que cuenta con el apoyo “teórico” de todos los sectores de incidencia social dominicana.

La división por la Constitución

La anémica capacidad de movilización de estos grupos tiene su explicación. Muchos de estos temas sociales se empujaban en coordinación con las iglesias, especialmente la Católica, que sí han demostrado tener capacidad de movilización.

En los últimos años hay que incluir a los grupos protestantes. Sin embargo, la reforma constitucional provocó una ruptura tal que ha dejado a esos grupos sólo con su capacidad de presión mediática.

Los sacerdotes jesuitas Regino Martínez y José Serrano apoyaron la reunión de ayer, pero eso no ha sido suficiente para romper el hielo.

Sospechas razonables

El reclamo del cuatro por ciento del PIB para la educación es tan importante que su reclamo merece mejor suerte que la de un puñado de personas frente a una barandilla.

Por lo tanto, el primer paso pudiera ser provocar un pacto entre organizaciones sociales para trabajar en esa dirección, aunque existe el recelo de darles fuerza a pequeños grupos ante la posibilidad de que éstos la usen luego en contra de los planteamientos que tienen las organizaciones con verdadera capacidad de movilización.

Pero aunque no hay masas, muchos apoyan mejorar la educación.