Marilyn Hinson recibió la llamada en el servicio 911 y no podía dar crédito a sus oídos. Quien pedía ayuda no era la víctima de un accidente o un crimen, sino un anciano enfermo… y hambriento.
Clarence Blackmon, de 81 años, salió del hospital por un cáncer de próstata. Vive solo en Fayeteville, y al llegar no tenía comida. “Yo no puedo hacer nada.
No puedo ir a ninguna parte. No puedo salir de mi maldita silla”, dijo.