Amenazas del crimen organizado

Las fuerzas oscuras y vinculadas al crimen organizado han puesto una nota de alta preocupación al pasar de sus operaciones de tráfico de drogas a las agresiones físicas e intimidaciones a comunicadores y representantes de las leyes.
El lunes fueron difundidas las acciones agresivas contra el fotorreportero Franklin Guerrero. Ingenuidad sería la nuestra si viéramos de manera aislada los disparos que hicieron luego a su vivienda varios desconocidos que se trasladan en motocicletas.
Otro caso igual de preocupante es lo que parece ser un frustrado intento de atentado contra el procurador general Adjunto Bolívar Sánchez, cuando salía del tribunal de apelación de San Cristóbal.
El mensaje es claro. Se trata de dos casos vinculados, que tienen un objetivo claro de intimidar, amordazar, de censurar e impedir que se divulguen informaciones o se aplique la ley contra los personeros apresados y los cómplices ocultos de las diversas manifestación del crimen.
Las autoridades tienen que emplearse a fondo. El crimen organizado sigue arropándonos. No hay que esperar que pasen a mayores para tomar cuantas medidas sean necesarias. Hoy todavía estamos a tiempo. Hagámoslo, con firmeza.