Ambiente social y educación

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Celedonio Jiménez

En un artículo reciente, al tratar los resultados del estudio Pisa sobre la educación dominicana preuniversitaria, enumeramos los factores que consideramos responsables de dichos resultados.

En ese sentido enunciamos las responsabilidades del Ministerio de educación, de los profesores, de los padres de los estudiantes y del ambiente social prevaleciente en la República Dominicana.

Como en ese artículo no tuvimos espacio para referir la responsabilidad de este último aspecto, cumplimos ahora con la promesa de tratarla, al tiempo que ofrecemos nuestra aportación en cuanto a propuestas para enfrentar la problemática.

Entrando en materia, se puede decir que vivimos condiciones muy desfavorables para que el proceso de enseñanza y aprendizaje sea asumido de manera entusiasta y satisfactoria por los estudiantes.

De estas condiciones se destaca el incumplimiento de la sociedad con una gran cantidad de jóvenes a los que se les manda a estudiar, se les pide su esfuerzo y cuando terminan no se les garantiza la colocación correspondiente en la estructura productiva.

Por eso tenemos profesionales que han emigrado del país para emplearse en quehaceres ajenos a su formación. Por eso tenemos profesionales con nivel de especialidad o de maestría desocupados o subutilizados; y por eso tenemos, también, docentes con doctorado impartiendo asignaturas introductorias en universidades del país.

En síntesis, muchos jóvenes sienten que tener un título académico no es garantía de una adecuada ubicación laboral.

No hay dudas, el desánimo o desinterés que muestran muchos de los estudiantes por los estudios, encuentra una de sus razones principales en lo expuesto en el párrafo anterior.

Otro factor social que explica nuestros resultados en el informe de Pisa tiene que ver con la idea transmitida a muchos de nuestros adolescentes, en el sentido de que en nuestra sociedad actual lo importante no es “ser”, sino “tener”, y tener a través de las vías “fáciles”.

El desapego a lo que suponga esfuerzo es lo que conduce a muchos estudiantes a no visitar las bibliotecas, a alejarse del hábito de la lectura, a no investigar.

Para enfrentar el tremendo daño descalificador de la fuerza laboral de un país en que prevalece una baja calidad educativa y de aprendizaje, hacemos algunas propuestas que nos parecen fundamentales: 1) La discusión y asunción de planes estratégicos, destinados al desarrollo de la educación, particularmente con vista a impulsar el pensar, la enseñanza y el aprendizaje.

La continuidad de estos planes debe ser respetada aun con los cambios de Gobierno, 2)Destinar una mayor inversión a la más sólida formación docente, 3)La Asociación Dominicana de Profesores (ADP) debe emplearse a fondo como una fuerza propositiva, sin perder su carácter reivindicativo, 4)Integrar a los padres y tutores de los alumnos al rol de la escuela, transformándolos en agentes de estímulo y monitoreo, y 5)Pactar una instancia de participación efectiva que incorpore a actores y sectores de la educación y de la sociedad, en la búsqueda colectiva de soluciones.

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