Alofoke y su legítimo derecho

Elías Brache
Elías Brache.

Parecería existir una confusión entre el derecho y la capacidad de una persona para aspirar a la presidencia de la República.

Este desliz perceptivo es más marcado con el deseo que ha expresado Santiago Matías (Alofoke) de gobernar la República Dominicana. Probablemente, el estilo irreverente y avasallador de Santiago no lo haya ayudado en la conciencia de muchos votantes, pero sería difícil negar que no lo haya hecho con otros.

¿Por qué? Porque tradicionalmente muchos de los que se han conducido con apego a normas de comunicación y modales dignos de protocolo, han terminado causando un daño enorme a la República Dominicana, y con ello a la credibilidad de la clase política tradicional.

Así pues, de entrada y con cabeza fría, hay que reconocer que incluso constitucionalmente el derecho que el nativo de Capotillo está ejerciendo, es una prerrogativa que ningún dominicano puede cuestionar.

Despejado el derecho que le asiste, veamos la parte de la capacidad:

En sus negocios privados a Santiago Matías le ha ido muy bien, más aún en una época con códigos que “old timers” no entendemos, él lidera, entre otras cosas, el ranking de “influencers” dominicanos, y ojo, no es que, si es del agrado suyo, es que es así.

Sus excesos verbales le restan, acciones como la de la Gran Parada en New York no aportan, pero acciones como la de formar su partido desde cero, en contraposición a la práctica de comprar uno, le suman. Como outsider, está impulsado por el desencanto, un reto que los creemos en los partidos tradicionales estamos obligados a revertir.

¿Podrá Alofoke calcar su éxito en lo privado a la vida pública y conjugar su reactiva personalidad con un perfil presidenciable?

Eso está por verse, mientras, respetemos las reglas de la participación democrática.

Sobre el autor

Elías Brache

Vice canciller de la Republica, gerente del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel) y Cónsul General en la ciudad de Chicago, Estados Unidos de América.