Pittsburgh.-El dominicano Alfredo Simón, de Detroit, se ve imponente en el montículo con sus seis pies y seis pulgadas de estatura.
Pero su estilo como lanzador no va con esa imagen. “Luce como que está andando sin cuidado en el parque cuando lanza", dijo el manager de los Tigres, Brad Ausmus. "Es como que está jugando con su hijo en el patio”.
El miércoles, con tan poco contacto de su contrario, los Piratas, Simón esencialmente jugaba así con su receptor novato James McCann durante 8.0 entradas de una victoria por 1-0 de Detroit.
Y con la manera en que Shane Greene pitchó la noche anterior, toda la serie se sintió así en cuanto al pitcheo abridor de los felinos se refirió.
En el primer partido, Pittsburgh le dio tres jonrones al venezolano Aníbal Sánchez. Después de eso, los Piratas no volvieron a anotar durante 19.0 innings, 16.0 de los cuales fueron ante Greene y Simón.
El dominicano llevaba una blanqueada de dos hits después de 5.0 innings en Cleveland el viernes pasado, antes de permitir cinco imparables seguidos y tres carreras.
El miércoles, cuando Simón empezó muy bien, todos se preguntaron si el derecho volvería a desplomarse. Sin embargo, Simón mejoró en el transcurso de su presentación, retirando a los últimos 13 bateadores que enfrentó. “Pudo tirarles a ambos lados del plato con todos sus pitcheos.
Esa fue la clave”, dijo McCann. “Estaba manteniendo fuera de balance a los bateadores y mezclando sus patrones. Ningún bateador vio la misma secuencia en turnos consecutivos”.