Las alergias oculares sin tratamiento pueden provocar graves lesiones: desde la invasión del tejido conjuntival (parte blanca del ojo) al tejido corneal (zona transparente), afectando la visión; y el queratocono, patología irreversible causante de ceguera, hasta la muerte por asfixia en casos extremos.
El oftalmólogo pediátrico y estrabólogo Gernot Winkler, de la Fundación Centro Láser, explica que la conjuntivitis alérgica, que no debe ser confundida con la de origen viral, se caracteriza por la comezón, ardor, irritación y enrojecimiento, además de lagrimeo ocular.
Winkler indica que la alergia ocular es apenas una de las manifestaciones de una alergia general o sistémica que puede revelarse tanto en la piel, la nariz, la garganta como en el pecho, provocando ronchas, inflamación de la garganta, rinitis y asma, entre otros síntomas.
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