Aires Navideños
Los días comienzan a ser más cortos y las noches más largas y con ello se refresca la temperatura y nos empezamos a sentir cercanos a la Navidad. La gran cantidad de mercancías propias de las festividades es el elemento que pone el broche de cierre.
Decorar los espacios que habitamos es otro de los elementos que nos alertan para mentalmente sumarnos a las celebraciones. Sin embargo, debemos ser cautos en los gastos para luego no tener que llorar la resaca en los primeros meses del próximo año.
Lo ideal es tomar lápiz y papel y hacer un presupuesto de los gastos para así poder determinar cuánto dinero tenemos disponible para compras y regalos de temporada.
Planifique quincena tras quincena y ponga la nota en un lugar visible, como la nevera o el espejo, coteje con un marcador cada cosa realizada y el gasto incurrido.
Evite utilizar las tarjetas de crédito para estas compras, pues al final se quedará sin efectivo y sin reservas y a financiar el próximo año, a no ser que esos gastos sean justificados por necesidad, fundamentalmente.
Celebrar, compartir, pero sobre todo disfrutar la Navidad no es un asunto de dinero, sino más bien de ánimo y disposición de darse a la familia, seres queridos, amigos y hasta a los que no conocemos.
Lo verdaderamente importante son los valores, como la bondad, la sinceridad, la solidaridad y el amor.
En estas fechas todos hacemos un alto, a pesar de la crisis, para compartir, dar abrazos, intercambiar regalos y brindar por tiempos mejores.