Cultivar el hábito del ahorro, controlar los gastos y planificar las inversiones permite enfrentar imprevistos, alcanzar metas y construir un futuro económico más seguro.
Santo Domingo. Ahorrar no significa únicamente guardar el dinero que sobra al finalizar el mes, sino desarrollar una disciplina financiera que permita administrar mejor los ingresos, anticiparse a situaciones inesperadas y alcanzar objetivos personales y familiares.
Así lo destacó el contralor general de la República, Geraldo Espinosa Pérez, quien exhortó a los servidores públicos a fortalecer una cultura de ahorro responsable y aprovechar las oportunidades que ofrecen las cooperativas como instrumentos de estabilidad económica y bienestar.
Durante su participación en la IX Asamblea General Ordinaria de Delegados de la Cooperativa Nacional de Servicios Múltiples de los Empleados de la Contraloría General de la República (Coopecogral), el funcionario resaltó que el ahorro organizado permite a las familias contar con recursos para enfrentar emergencias, adquirir bienes, desarrollar proyectos personales y realizar inversiones.
Espinosa Pérez también subrayó la importancia de administrar responsablemente los recursos colectivos, fortalecer los mecanismos de vigilancia y preservar la confianza de los asociados en las instituciones cooperativas.
El valor de ahorrar
Una cultura de ahorro saludable comienza por establecer prioridades y destinar una parte de los ingresos a objetivos específicos antes de asumir gastos que no sean indispensables.
Entre las principales recomendaciones para mejorar las finanzas personales figura la creación de un fondo de emergencia que permita cubrir entre tres y seis meses de gastos básicos, así como la definición de metas a corto, mediano y largo plazo.
También resulta importante identificar los llamados gastos hormiga, pequeñas compras cotidianas que, aunque parecen insignificantes, pueden representar una cantidad considerable de dinero al acumularse.
La educación financiera desde la infancia constituye otro elemento fundamental, pues enseñar a los niños a diferenciar entre necesidades y deseos contribuye a formar adultos con mayor capacidad para administrar sus recursos.
Cooperativismo y bienestar
El contralor destacó el papel de Coopecogral, entidad que agrupa a unos 1,600 socios y que ha experimentado un crecimiento financiero favorable.
Según los estados financieros auditados, sus excedentes netos pasaron de RD$12,902,740 en 2024 a RD$15,345,730 al cierre de 2025, lo que representa un incremento de 18.93 %.
Este desempeño fortalece el patrimonio de la cooperativa y amplía sus posibilidades de ofrecer soluciones económicas a sus miembros.
Espinosa Pérez sostuvo que estos resultados adquieren especial importancia por su contribución a la estabilidad económica de los servidores públicos y sus familias, quienes encuentran en el modelo cooperativo una alternativa de apoyo mutuo.
La asamblea también incluyó la presentación de informes de gestión, la elección de los órganos directivos y su posterior juramentación a cargo de representantes del Instituto de Desarrollo y Crédito Cooperativo (IDECOOP).
Más allá de los resultados financieros, el encuentro reafirmó la importancia de fomentar hábitos de ahorro sostenibles, basados en la planificación, la responsabilidad y el compromiso con el bienestar familiar.

Pilares de una buena cultura del ahorro
- Prioridad frente al gasto: Ahorrar antes de gastar, apartando un porcentaje fijo de los ingresos tan pronto como se reciben, en lugar de intentar guardar "lo que sobre" a fin de mes.
- Fondo de emergencia: Crear una reserva líquida destinada exclusivamente a imprevistos (salud, desempleo o reparaciones), equivalente idealmente a entre 3 y 6 meses de gastos básicos.
- Metas con propósito: Definir objetivos claros a corto, mediano y largo plazo (como la inicial de una vivienda, estudios, un emprendimiento o la jubilación).
- Control de gastos hormiga: Identificar y reducir fugas de dinero diarias o semanales (suscripciones poco usadas, comidas fuera de casa o compras impulsivas).
- Educación desde la infancia: Enseñar a los niños el valor del esfuerzo y la gratificación postergada, evitando fomentar una mentalidad puramente consumista.
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