Ahora toca al PLD

Tras la elección del candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano, que recayó en el expresidente Hipólito Mejía, parece que el Partido de la Liberación Dominicana se activará para iniciar los trabajos de escogencia de quien podría representarlo en los comicios de 2012.

En esta carrera ya se encuentran Danilo Medina, José Tomás Pérez, el vicepresidente Rafael Alburquerque, Francisco Javier García, Radhamés Segura, Franklin Almeyda Rancier y Francisco Domínguez Brito.

Todo ello en medio de un velo de misterio en torno al proselitismo montado sobre una posible repostulación del presidente Leonel Fernández.

Esto tomó más fuerza desde que se informó que el Comité Político del PLD se reunió anoche a fin de analizar diferentes asuntos relacionados con la organización política y del acontecer nacional. Pero todo en total discreción.

Simpatizan con Temo

En los últimos días ha surgido un movimiento en el PLD, principalmente en la provincia de San Cristóbal, a favor de una precandidatura presidencial de Temístocles Montás, actual ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, un funcionario muy cercano al presidente Leonel Fernández.

Quienes simpatizan con un proyecto político de Montás motorizan la firma de un documento para presionar a que el funcionario palaciego se entusiasme y visualice la posibilidad de lanzarse al ruedo interno por la nominación presidencial peledeísta.

Delicuencia

Los delincuentes, sin dudas, que están en sus aguas en los últimos días. Cada vez son más comunes los crímenes y asaltos en los diferentes barrios del Distrito Nacional y otras zonas del interior del país, con su secuela de víctimas mortales.

El miedo se ha apoderado de los residentes del sector de Los Girasoles, en el municipio Santo Domingo Oeste, donde varios hombres asesinaron a tiros a cuatro jóvenes en circunstancias aún no aclaradas por la Policía Nacional.

En otros barrios

En zonas como el Capotillo, Simón Bolívar, Ensanche Espaillat, Invivienda y Los Mina la gente ha preferido resguardarse en sus hogares por temor a ser asaltada o víctima de un asesinato, en medio de una proliferación de los actos delictivos, aunque la Policía diga lo contrario a lo que ocurre.