Ahora más que nunca…

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El pasado 21 de enero, además de conmemorarse el día de la Virgen de la Altagracia, arribó a un aniversario más el Partido Revolucionario Dominicano.

Concebido fuera de suelo patrio, en vista de las circunstancias, el ideal primigenio de aquellos históricos dirigentes reunidos en Cuba, era luchar por una República Dominicana justa y democrática, elementos que perecían bajo el absolutismo del régimen trujillista.

Irónicamente, hoy en día, 73 años después, nos enfrentamos al mismo desafío; las fuerzas conservadoras han edificado profundos cimientos en la sociedad dominicana, y disfrazadas bajo estratagemas democráticas, controlan la evolución del Estado y, con ello, los parámetros de libertades y posibilidades de una sociedad equitativa.

Así pues, el Partido de la Liberación Dominicana, engulle todo a su paso y se apresta a finalizar con un digestivo llamado Partido Reformista, acción esta que culminará en indigestión, pues al desaparecer los coloraos, perderemos una tercera fuerza que en más de una ocasión sirvió de equilibrio y valladar contra las polarizaciones.

En principio, podríamos pensar que se trata de una acción legítima, hija del ejercicio político, pero vista la experiencia, es una muestra más de la utilización de los recursos estatales y el dinero a los fines de conquistar a gente que se ha dejado vencer por el afán de lucro, dejando de lado el más importante compromiso de un político, servir a su pueblo.

Las jóvenes generaciones deben ser correctamente edificadas sobre las consecuencias del cúmulo de poder y la utilización del mismo, para beneficio netamente personal, pues las mismas, no han conocido regímenes absolutistas y, ante este panorama, podrían confundir y aceptar como válido un modelo camuflado que luego nos pasaría factura.

Se trata pues de hacer entender que como en 1939, nuestra libertad y capacidad de progreso no pueden estar supeditadas a una persona y sus adláteres.

La Virgen de la Altagracia es la protectora del pueblo dominicano, al Partido Revolucionario Dominicano le corresponde proteger una conquista del pueblo: la libertad.

Ahora más que nunca…

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