Agencias espionaje son adictas a carga de datos de empresas
Bloomberg News.-Supongamos que un gobierno sanciona una ley exigiendo a todos los ciudadanos llevar un dispositivo de seguimiento.
Dicha ley sería declarada de inmediato inconstitucional. Sin embargo, todos llevamos teléfonos móviles.
Si la Agencia de Seguridad Nacional nos exigiera notificarle cuándo hacemos un nuevo amigo, el país se rebelaría. Sin embargo, se lo notificamos a Facebook Inc. Si la Oficina Federal de Investigación exigiera copias de todas nuestras conversaciones y nuestro correo, sería puesta en ridículo.
Sin embargo, proveemos copias de nuestro correo electrónico a Google Inc., Microsoft Corp. o el servidor que sea; proveemos copias de nuestros mensajes de texto a Verizon Communications Inc., AT&T Inc. y Sprint Corp.; y proveemos copias de otras conversaciones a Twitter Inc., Facebook, LinkedIn Corp. o cualquier otro sitio que las almacene.
El modelo empresarial primordial de Internet está construido sobre la vigilancia en masa, y nuestras agencias de gobierno que reúnen inteligencia se han vuelto adictas a estos datos. Comprender cómo llegamos a este punto es fundamental para comprender cómo revertir el daño.
Producir datos es inherente a las computadoras y las redes, y nuestras interacciones constantes con ellas permiten a las corporaciones recolectar una cantidad enorme de datos intensamente personales sobre la forma en que transcurren nuestras vidas cotidianas.
A veces, producimos estos datos en forma inadvertida simplemente utilizando nuestros teléfonos, tarjetas de crédito, computadoras y otros dispositivos.
A veces entregamos estos datos directamente a las empresas en Google, Facebook, la iCloud de Apple Inc., etcétera, a cambio de algún servicio gratuito o barato que recibimos de Internet.
El espionaje masivo
La Agencia de Seguridad Nacional también está en el negocio de espiar a todos, y se ha dado cuenta de que es mucho más fácil reunir todos los datos de esas corporaciones antes que directamente de nosotros.
En algunos casos, la Agencia solicita esos datos gentilmente.
En otros casos, emplea sutiles amenazas o una presión manifiesta. Si eso no funciona, usa herramientas como cartas de seguridad nacional.
El resultado es una asociación empresa-gobierno para la vigilancia que permite tanto al gobierno como a las corporaciones salir impunes como de otra manera no podrían hacerlo.
Existen dos tipos de derecho en los Estados Unidos, cada uno diseñado para restringir un tipo diferente de poder: el derecho constitucional, que establece limitaciones al gobierno, y el derecho regulatorio, que restringe a las corporaciones.
Históricamente, estas dos áreas se han mantenido en gran medida separadas, pero en la actualidad cada grupo aprendió a usar las leyes del otro para eludir sus propias restricciones.
El gobierno usa a las corporaciones para eludir sus límites, y las corporaciones usan al gobierno para eludir los suyos.