Aficionados  confían en  David

Boston.- Los fanáticos de los Medias Rojas se niegan a darle la espalda a Ortiz. Simplemente, no pueden hacerlo. Es algo que le deben por lo que hizo en 2004 y 2007.

Es como rechazar a Santa Claus o que no te guste el “happy hour”. Cada aparición de Ortiz es ovacionada, cada vez que Ortiz falla, sólo hay silencio. Los fanáticos están sufriendo como lo está él.

Solamente cuando dejó a 12 hombres en base ante Anaheim el 14 de mayo, recibí e-mails en los que expresaban enojo. Pero incluso en esa ocasión se centraron más en la negativa de Terry Francona de bajar a Ortiz en el orden. No hay otro atleta de Boston que haya tenido una mala racha más larga sin que lo bajasen.

Lo anterior se debe a lo que él significa para sus fanáticos y a lo hermoso que era verlo jugar. Puede que su carrera haya llegado a su fin, pero Ortiz ha podido lograr lo máximo que un jugador puede aspirar: devoción incondicional.

Al final, en su punto más sombrío, ha podido sacar lo mejor de su base de fanáticos. Ha inspirado dignidad y emoción y lealtad.

Sobre el autor

El Día

Periódico independiente.