Acción preventiva
La juventud es uno de los sectores de la sociedad que en el ciclo del tráfico, venta y consumo de drogas termina más perjudicado.
Hay profesionales de la Psicología y la Educación que sostienen que el tiempo de ocio de una inmensa cantidad de jóvenes, sobre todo el tiempo de ocio mal empleado, contribuye a que muchos pierdan su destino.
Un camino de perdición que empieza muchas veces con el abandono de la escuela y la asociación indebida con otros jóvenes con malas prácticas.
El trabajo de prevención, según profesionales de la conducta, constituye la mejor práctica para evitar que el mal continúe ganando más víctimas.
En esa corriente se inscribe Casa Abierta, que abrió una especie de club de prevención, donde más de 200 niños y adolescentes del barrio Simón Bolívar y zonas del entorno reciben clases de baile, artes marciales, música, pintura y otras disciplinas.
La idea es controlar de manera productiva, sana, con la enseñanza de destrezas artísticas, lúdicas, de prácticas de valores, a todos los jóvenes que están en esa edad vulnerable.
Esa acción de Casa Abierta constituye una buena revelación de qué hacer, en qué tiempo hacerlo y en cuáles zonas, para frenar el avance y castigo del flagelo de las drogas y la delincuencia.
Es tiempo ya de que la sociedad cuente con un plan preventivo de alto impacto, serio, sólido y eficaz, que defienda a nuestra juventud.
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