Acabamos con lo mismo
Llega el fin de año en muy pocos días. Es un momento apropiado para reflexionar qué nos trajo 2010, y entonces la semana que viene ver qué nos traerá 2011.
Financieramente, el año se caracterizó por las constantes revisiones del acuerdo incumplido con el FMI, y el cambio de la política del mismo, el cual aún no se sabe si será en beneficio o perjuicio del país.
El FMI cambió de un modelo anti-cíclico, a ser financiado con deuda externa, a uno de equilibrio fiscal basado en mayores recaudaciones, menos exenciones y costos más elevados de unos servicios públicos cada vez más deteriorados. Tuvimos un estupendo crecimiento económico de casi un 8%, que solo le faltó que hubiese llegado a la mayoría de los hogares dominicanos.
El año nos trajo el informe Attalí, el cual a costa de un millón de dólares solo logró repetirnos lo que todos sabíamos, produciendo la misma indiferencia y desinterés por los problemas cruciales que caracterizan el aparato socio-político del país. Después de 13 años de inobservancia, la inconformidad política se tradujo en la bulla por el 4%. Cuando la creímos sucumbir, nos regalan los WikiLeaks, para recordarnos lo que ya todos sabemos. Ello solo vino a desnudar y reafirmar cuán corruptos éticamente estamos. Ni queremos pueblo educado ni queremos políticos serios.
Lo cierto, y lo peor de todo, es que 2010 nos trajo la misma apatía ciudadana, la misma indiferencia de la clase política, la misma hipocresía de grupos sociales, el mismo desangramiento de nuestra madre Tierra, las mismas apetencias desmedidas de grupos económicos, la misma inseguridad personal, una insalubridad creciente, un país vecino que se apodera del nuestro.
El rayo de luz está en nuestra conciencia y el trabajo tesonero. Apliquemos esos valores en 2011 para que tengamos logros más positivos que los del año por terminar.