Absurda reelección
El Presidente Fernández calla en relación a una posible reelección presidencial, y su silencio otorga todo tipo de pensamientos en las cabezas elucubradoras de los más entendidos en la materia cuando afirman que él se presentará nuevamente.
Fernández, es un estratega de marca mayor que sabe muy bien los pasos que da y cómo los da para conseguir esos fines reeleccionistas. Aunque en un supuesto caso, no se presentará para los comicios próximos, estoy completamente segura que él volverá a intentar otro nuevo mandato a la vuelta de esos cuatros años siguientes. Y si no, a estas horas ya tiene su estrategia diseñada para fastidiar las aspiraciones de los demás aspirantes dentro del partido morado, y luego, de ganar allí, girar y volver con las mismas promesas de campaña y solución a los males nacionales para conquistar y comprar nuevamente al pueblo dominicano.
Su apoyo es nulo a los candidatos, que cual gallos dentro en una gallera, cada día empuñan sus armas y esfuerzos en ganar adeptos dentro de la base del partido, y que esperan como agua de mayo, envueltos en una ansiedad terrible, algún indicio de si va o no va, para contar con el apoyo de éste en sus proyectos presidencialistas. Pero el silencio por parte de Fernández hasta último minuto continuará como las grandes novelas de suspenso dentro de un cabeza fría y calculadora.
No deber ser fácil dejar la silla cuando se tiene tanto poder en todos los ámbitos de una sociedad. Cuando controlas un Congreso a tu modo y acomodo. Cuando los casos de corrupción te resbalan y no haces nada por evitarlos o simplemente dar lecciones con ejemplos. Y más aún, cuando el erario público sigue controlado y festinado por esa cúpula ardiente e hiriente con el pueblo que vive debajo de la pirámide de la sociedad y observa con perplejidad la magnificencia en aprobación de préstamos y endeudamiento externo en el que está sumido este país, a pesar de las advertencias de los organismos internacionales y una crisis económica apabullante.
En ese sentido, para los presidentes dominicanos nunca ha supuesto un dolor cabeza cambiar a su antojo y las veces que sea necesario ese pedazo de papel llamado Constitución, y donde aparece prohibida la reelección presidencial. Pero todos los inquilinos del Palacio a lo largo de nuestra historia con escasísimas excepciones, han cambiado esa Carta Magna confeccionada en San Cristóbal en el año 1844. Sencillamente, para ellos cambiar, adicionar artículos u omitirlos de ese sagrado documento es como ir al baño.
En definitiva, no sería conveniente para la sociedad y mucho menos para el Presidente Fernández que continuará esta senda, a pesar de sus aciertos y sus muchos errores.
Como país necesitamos otra visión, otra forma de gobernar, de solucionar nuestros problemas primarios de base, aunque para ser sincera, las ofertas actuales que están en la palestra política son muy pobres y mucho más de lo mismo, pero independientemente de esto, el cambio de brújula es necesario.
Ojala y pueda surgir de los cimientos algún líder político fresco, no gastado por el poder y la gloria, que sea capaz de darle un giro a la nación. De lo contrario, seguir con lo mismo, y apostar por otros ya conocidos es continuar en el fatídico círculo vicioso.
