Abrir la puerta

Ana Blanco
Ana Blanco

“Eso no es para mí”. “Prefiero ni intentarlo porque soy muy malo…”. ¿Cuántas veces han dicho esto respecto a algo? ¿Cuántas veces se lo han escuchado a otra persona? Desde que somos muy pequeños se nos cataloga en lo que somos buenos y en lo que somos malos.

Se nos marca un camino, a veces de manera directa y otras de forma sutil, que va quedando en el subconsciente y llega un momento en el que se asimila como algo inamovible.

Cierto es que existen diferentes tipos de inteligencias o formas de aprender. Cierto es que hay quienes tienen talentos más marcados, pero eso no debería ser razón para cerrar puertas antes de siquiera abrirlas.

Durante toda mi vida he sido una persona de “letras” y es verdad que me apasiona y es a lo que me he dedicado, pero la vida me ha dado la oportunidad de salir del cajón en el que me puse (o pusieron) y he hecho cosas que ni siquiera se me hubieran pasado por la cabeza si no fuera porque abrí la puerta a esa oportunidad.

No voy a decir que en todo he triunfado. Desde luego, en ocasiones sí he salido airosa. Sobre todo, he aprendido y he descubierto que no puedo limitar lo que soy y lo que hago hasta que no lo intente.

Y ese es el pensamiento de hoy: no se nieguen la posibilidad de probar, de intentar, de permitirse desarrollarse más allá de aquello en lo que son buenos o para lo que la vida les ha encaminado. Cada cosa nueva que intentan es un regalo, aun cuando suponga esfuerzo e incluso un fracaso.

Todo habrá servido para enriquecerles y, quién sabe, quizá encuentran algo que les fascine y que nunca pensaron que sería así. Cocinar es mi caso.

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Ana Blanco