Santo Domingo.- Las alianzas políticas internas encabezadas por Luis Abinader e Hipólito Mejía, en el Partido Revolucionario Moderno (PRM), y por Leonel Fernández y Danilo Medina, en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), representan dos de las fórmulas de mayor éxito en la historia reciente de la política-electoral dominicana.
Ambas combinaciones fueron determinantes para consolidar sus respectivas organizaciones y convertirlas en protagonistas de la disputa por el poder. Entre las dos acumulan décadas de influencia política, numerosos triunfos electorales y el predominio alcanzado por dos de las principales fuerzas del sistema político dominicano.
La alianza Abinader-Hipólito se mantiene sólida y volvió a demostrar recientemente su capacidad para preservar la unidad interna con la renovación de la dirección nacional del PRM, proceso realizado sin mayores inconvenientes. Este entendimiento ha permitido al partido asumir el control del Poder Ejecutivo, alcanzar una amplia mayoría en el Congreso Nacional, controlar buena parte de los ayuntamientos y ejercer una significativa influencia en los poderes del Estado y en la designación de integrantes de las Altas Cortes desde 2020.
La cosecha de esa alianza se refleja en la preservación de la cohesión partidaria y en las perspectivas de mantener al partido como la principal fuerza política de cara a las elecciones de 2028, además de respaldar la gestión de gobierno.
En contraste, la alianza Leonel-Danilo se quebró de cara a las elecciones de 2020, poniendo fin a una cadena de cinco victorias presidenciales, dos décadas de gobiernos del PLD, además de sucesivos triunfos en elecciones congresuales y municipales. Hoy, ambos dirigentes se encuentran divididos y convertidos en rivales, sin capacidad para alcanzar acuerdos, incluso en los esfuerzos de articulación electoral entre el PLD y la Fuerza del Pueblo (FP).
La solidez de la alianza Abinader-Hipólito
La combinación política entre Abinader e Hipólito comenzó a producir resultados desde su nacimiento. Ambos abandonaron el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en 2014 y participaron en la fundación del PRM, organización que en las elecciones de 2016 se convirtió en la principal fuerza opositora.
En esos comicios, la fórmula presidencial encabezada por Abinader y Carolina Mejía, hija de Hipólito, obtuvo 1,236,771 votos, equivalentes al 26.82 %, además de dos senadores, 46 diputados y 29 alcaldes.
La dirección del nuevo partido fue estructurada sobre la base de la representación de ambas corrientes. José Ignacio Paliza asumió la presidencia y Carolina en la secretaría general, posición que mantuvieron hasta el 2026. Un esquema similar se aplicó en la conformación de la Dirección Ejecutiva, integrada por 60 miembros y con una amplia representación de ambos sectores.
El PRM se impuso en las elecciones municipales de marzo de 2020 y, meses después, Luis Abinader alcanzó la Presidencia en las elecciones de julio de ese mismo año.
Como parte de ese entendimiento, una proporción importante de las posiciones del Gobierno fue asignada a dirigentes vinculados al sector de Mejía, lo que contribuyó a preservar la gobernabilidad y la cohesión interna del PRM.
La fórmula volvió a demostrar su efectividad en las elecciones de 2024. El PRM obtuvo una amplia victoria en los comicios municipales, con alrededor de 122 alcaldías y 201 direcciones de distritos municipales, y posteriormente Abinader logró la reelección presidencial.
El partido también alcanzó un amplio control del Congreso Nacional, con 146 diputados y 29 senadores, consolidando una posición de predominio político e institucional.
Los triunfos de Leonel y Danilo
Con Leonel Fernández como principal carta electoral y Danilo Medina como estratega y articulador político, el PLD llegó al poder por primera vez en 1996, 23 años después de su fundación.
El triunfo convirtió a Medina en una figura clave en la articulación del poder y en uno de los principales responsables de la organización y el funcionamiento del Gobierno.
La relación política entre ambos dirigentes se fortaleció con el tiempo. Leonel Fernández respaldó posteriormente la candidatura presidencial de Danilo Medina, escogido candidato del PLD para las elecciones de 2000, aunque este perdió frente a Hipólito Mejía, candidato del PRD.
Tras esa derrota, ambos dirigentes reorganizaron sus fuerzas para regresar al poder en las elecciones de 2004. Leonel volvió a encabezar la boleta presidencial, mientras Danilo desempeñó un papel estratégico en la campaña y en la organización política. El PLD sumó posteriormente otro triunfo en las elecciones congresuales y municipales de 2006.
En 2008, el PLD retuvo el poder con la reelección de Leonel Fernández. Aunque Danilo Medina lo desafió internamente por la candidatura presidencial, ambos dirigentes lograron manejar sus diferencias y preservar la unidad partidaria.
Para las elecciones de 2012, Leonel cedió el paso a Danilo Medina, quien fue escogido candidato presidencial del PLD y ganó los comicios con el respaldo de la estructura política y gubernamental construida durante los gobiernos peledeístas.
La decisión de Danilo Medina de buscar la reelección para las elecciones de 2016 volvió a elevar las tensiones con el sector de Leonel Fernández. Sin embargo, ambos lograron finalmente un entendimiento y el PLD consiguió mantenerse en el poder.
La ruptura definitiva entre los antiguos aliados se produjo durante el proceso de selección del candidato presidencial del PLD para las elecciones de 2020.
Danilo Medina respaldó decisivamente al entonces ministro de Obras Públicas, Gonzalo Castillo, quien se impuso a Leonel Fernández en las primarias internas. Fernández no aceptó los resultados, abandonó el PLD y posteriormente fundó la Fuerza del Pueblo (FP), poniendo fin a una de las alianzas políticas más exitosas de la historia reciente del país.
El quiebre tuvo consecuencias electorales inmediatas. En las elecciones de 2020, Gonzalo Castillo obtuvo 1,537,041 votos, equivalentes al 37.46 %, y el PLD perdió el control del Poder Ejecutivo y, posteriormente, buena parte de su influencia en el Congreso, los ayuntamientos y otras instituciones del Estado.
Por separado, Leonel Fernández y Danilo Medina tampoco lograron recuperar el predominio que habían alcanzado juntos. Sus respectivas organizaciones perdieron las elecciones municipales y presidenciales de 2020 y tampoco consiguieron recuperar el poder en los comicios de 2024.
La historia de ambas alianzas muestra dos desenlaces claramente diferentes. La combinación Abinader-Hipólito ha logrado preservar la unidad, distribuir espacios de poder y mantenerse electoralmente competitiva. La fórmula Leonel-Danilo, en cambio, alcanzó dos décadas consecutivas de gobierno, pero su ruptura terminó fragmentando al PLD y debilitando las posibilidades de sus principales protagonistas de regresar al poder.
De cara a 2028, el panorama luce cuesta arriba para el PLD y la Fuerza del Pueblo. Por separado, Leonel Fernández y Danilo Medina no han conseguido reproducir la fórmula que durante dos décadas convirtió al PLD en una de las principales maquinarias electorales del país. Por ahora, no se vislumbra una salida clara que permita a estas fuerzas recuperar el protagonismo que alguna vez tuvieron y volver a situarse como las principales opciones de poder.
leídas