Santo Domingo.-Característicos de España, versátiles y un complemento que sirve tanto para resaltar la elegancia de la mujer como para destacar el arte y la cultura de cualquier nación, ahora los abanicos también representan multiplicidad, pues se han exhibido en una exposición de una criolla que se abre paso en el viejo mundo.
Para Carmen Matías Fernández, esta pieza idónea para resaltar la elegancia de la mujer, es el motor principal de un proyecto innovador, pues le dio vida a la exposición Aires de España, la primera individual que se realizó en el país, en la sala Yoryi Morel del Centro de la Cultura de Santiago.
Evocando la creatividad y el colorido del trópico, a través de esta técnica Fernández se inspira para conjugar elementos naturales, así como paisajes, palmas, flores, follajes y productos representativos de países, lo que permite a las féminas mostrar esta pieza a tono con el vestuario.
Fernández destacó que ya había hecho creaciones sobre diferentes superficies como el vidrio, la madera y el metal, y por ello decidió plasmar su pintura en el abanico, dándole un toque que identifique sus ideas.
Un buen complemento
Fernández, quien reside en Valencia, España, hace poco más de cinco años, manifestó que esta pieza de complemento en el vestuario de la mujer se utiliza en combinación con el ajuar, resaltando que sería ideal que las dominicanas tomen en cuenta, ya que es un país tropical que vive un eterno verano, y viene de una nación que tiene mucha afinidad cultual e históricamente con la República Dominicana.
La artista dijo que en la exposición, donde presentó 50 abanicos, también exhibió accesorios en arcilla polimérica, los cuales son bisuterías femeninas como aretes, pulseras, collares y anillos.
Con el objetivo de que muchas damas aprendan a elaborar novedosas técnicas creativas, Fernández, durante su estancia en el país, impartió talleres de capacitación artesanal, con cursos de arcilla polimérica y de pintura sobre abanicos.
Oriunda de Santiago, Carmen dijo que aunque esta pieza sea española, y aquí esa costumbre no sea muy peculiar, sí hay que introducirla porque es mucho más elegante llevar un abanico que coger un cartón para respirar un poco de aire.