A tomar medidas
Las opiniones de los economistas, igual que las informaciones en torno a los nuevos precios del barril de petróleo, traspasan las fronteras, y los gobiernos más apartados del mundo anuncian medidas internas.
En Estados Unidos y todas las naciones de Latinoamérica y el Caribe viven de cerca el efecto que dejan las revueltas populares en Medio Oriente y África del Norte, un conjunto de países que tienen más de la mitad de las reservas de petróleo del mundo.
Hace poco, el crudo de Brent, procedente del Mar del Norte, se colocó en 120 dólares el barril.
Y sucede que el precio del petróleo que compra Estados Unidos está íntimamente vinculado a la economía de muchos países, que son sus socios.
No importa de dónde proceda nuestro petróleo; o el de la mayoría de los países cuya economía es conexa con la norteamericana.
Lo que se haga, o deje de hacerse, en materia económica en Estados Unidos repercute inmediatamente en las economías de sus socios.
En el caso de la República Dominicana debemos estar alerta. De nosotros y las medidas que se tomen podría salvarse una situación de extrema sensibilidad económica.
En cierta forma, estamos a tiempo de que hallemos un remedio preventivo, para que podamos contar con la cura antes que nos arrope el mal.