A reforestar

Independientemente de la destrucción que sufrió Haití, hay que reforestar. Sobre todo, hay que sembrar árboles en territorios comunes entre los dos países, que beneficiarán una amplia zona que puede ser aprovechada al máximo.

La iniciativa del Ministerio de Recursos Naturales, con el apoyo de Puerto Rico, como ya se anunció, apunta a que deben confluir voluntades para que un plan de reforestación conjunto salga a camino.

No bastará un banco de semillas para fortalecer la foresta en Haití; también necesitamos un banco de voluntades fuertes, que ayude con la concienciación y el alcance de los planes de reforestación, muy útiles para ambas naciones, tomando en cuenta que el terremoto ocurrido el pasado 12 de enero agudizó un problema que iniciaron cientos de inmigrantes que cruzan a diario la frontera para talar los árboles dominicanos y producir carbón.

Sin duda habrá que escoger árboles idóneos para la zona que será intervenida. Muchos expertos se inclinan por sembrar árboles frutales, muy útiles porque ayudan en doble vía, tanto al medio ambiente como a los seres humanos.

Una labor así trasciende las fronteras. Unifica voluntades y demuestra que la guerra por la salud de la tierra no está perdida. A esta iniciativa, como otras con sentido de solidaridad, deben sumarse instituciones tanto públicas como privadas. A reforestar, sería el grito que nos lleve a plantar millones de árboles en los puntos fronterizos más críticos.