¿A qué teme el dominicano hoy?

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Celedonio Jiménez

La semana pasada estuvimos junto a los sociólogos Leopoldo Artiles y Josefina Arvelo, en el programa de televisión “Edición Nocturna” que produce el periodista Miguel Guerrero.

En él tratamos el tema de los miedos de dominicanos y dominicanas en la actualidad.

El tema no es una problemática directamente correspondiente a la sociología, pero en la entrevista los participantes hicimos acopio de nuestra formación en saberes de áreas un tanto diferentes, para responder con la mayor pertinencia.

En el programa en cuestión se trató el miedo del dominicano a la delincuencia, concebida por el último estudio de Latinobarómetro como la principal preocupación de los nacionales de nuestro país; se trató el miedo a perder el empleo o a no conseguirlo, a cambiar de trabajo, miedo al hambre y a la miseria, a contraer enfermedades sospechadas o insospechadas, miedo a la muerte, a los espacios obscuros, a los policías, al otro, a la inestabilidad y confrontaciones políticas, miedode la mujer al hombre abusador o feminicida y, como dice Eduardo Galeano, “miedo del hombre a la mujer sin miedo”.

Pero como no basta enunciar nuestros temores de hoy, el entrevistador interpeló sobre cómo enfrentar el miedo, encontrando como respuesta que lo fundamental es actuar frente a cualquier tipo de miedo. No dejarse paralizar por el temor. No detenerse. Marchar tras una solución, la que por pequeña que sea abrirá sentimientos de confianza, que de seguro ayudarán.

El miedo, el temor son sentimientos humanos generalizados en el país y a nivel internacional. Hoy se habla de “la globalización del miedo”, de “las incertidumbres”. El sociólogo alemán Ulrich Beck, fallecido hace tres años, llegó a hablar de “la sociedad del riesgo”, para hacer ver que la sociedad tras cada nueva tecnología se aboca a un nuevo riesgo.

Todos los miedos que aquí hemos visto, y muchos otros, están ligados a estructuraciones sociales, económicas y culturales que es tarea de sociólogos, y de otros estudiosos, establecer y precisar. Fijar esas determinaciones y precisiones son tareas que los profesionales del área social y humanístico no podemos eludir.

Cuando caigan las estructuras que son excluyentes, injustas, patriarcales, desaparecerán muchos de los temores que aquí hemos visto.

Los miedos que sobrecogen a nuestra mayoría poblacional desaparecerán o se aminorarán también cuando se promuevan políticas públicas pensadas y aplicadas, con nuevas concepciones, en favor de los más débiles y vulnerables, cuando se trabaje para fortalecer las instituciones y se detenga su acelerado proceso de erosión, cuando desaparezca la odiosa y destructora impunidad, en fin, cuando se sancione de manera drástica a todos los que incumplen las leyes.

Enfrentar y cambiar las estructuras causantes de muchos de nuestros miedos es una alta tarea, porque no cabe duda que para vivir la vida de manera más placentera, se debe vivir sin temores.

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