Sábado, 16 de marzo, 2019 | 9:58 pm

A pesar de Trump y Bolsonaro



Jail Bolsonaro, el desaforado presidente de Brasil, ha llamado a emprender una cruzada internacional contra lo que él y sus secuaces llaman las fuerzas del comunismo.

Este grito, propio de los tiempos en que la Europa del siglo diecinueve perseguía el fantasma del comunismo, nos dice que en Brasil se ha restablecido la dictadura militar, con un capitán como presidente y un general como vicepresidente.

Aquella dictadura militar de la cual ambos formaron parte, y que, en nombre del anticomunismo bañó en sangre a Brasil, se asoció a cuatro tiranías militares más del Cono Sur para la tenebrosa Operación Cóndor y, por demás, mandó tropas a invadir nuestro país en 1965; resurge ahora dispuesta a volver sobre sus sendas de terror.

Dice Bolsonaro que prohibirá la exhibición de símbolos y emblemas del comunismo, disolverá a la fuerza bruta el Movimiento de los Sin Tierra, y destruirá el Foro de Sao Paolo, mientras dice estar dispuesto a cooperar con el derrocamiento de los gobiernos de Bolivia, Cuba, Venezuela y Nicaragua. Así Brasil vuelve al ambiente emponzoñado e inhóspito del régimen castrense, y a la región le tocará vivir de nuevo las tensiones perturbadoras de los tiempos de la “Guerra Fría”.

Esto no es casual por absurdo que parezca. Las fuerzas reaccionarias han vuelto por la revancha y el llamado a la creación de una internacional del fascismo, tiene el propósito de suprimir las libertades democráticas los derechos de los pueblos y los gobiernos independientes y realmente soberanos, para tener bajo control a todo el continente. Porque Norteamérica, que pierde influencia en otras partes del mundo, pretende rearmar sus dominios en su propia retaguardia. Bolsonaro es solo un agente odioso de ese plan.

Así, mientras anuncia la cruzada anticomunista, manda a su hijo Eduardo, diputado por Sao Paolo, a reunirse con los halcones de Donald Trump para juntos “arrinconar a Cuba y Venezuela”, según dice. Negros presagios, sin dudas. Pero sepan los yankis y los Bolsonaro que no lo lograrán.

A los pueblos podrá costarles la cuota en sangre y sufrimientos que dejan siempre esas cruzadas supuestamente anticomunistas, pero las fuerzas progresistas sabrán salir airosas finalmente, como han sabido hacerlo históricamente, a pesar de Somoza, Batista, Duvalier, Stroesner, Trujillo, los genocidas argentinos, los Pinochet y los generales brasileños. Y así será ahora también, a pesar de Trump y Bolsonaro.

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