A pesar de todo…
El boxeo es un deporte con raíces muy arraigadas a nivel universal, porque sigue vivo y provocando el interés general, a pesar de los constantes fallos erráticos, o localistas como bautizaba el extinto periodista y narrador Félix Acosta Núñez.
Uno de los dictámenes más comentados alrededor del mundo fue la victoria que se le concedió al filipino Manny Pacquiao sobre el mexicano Juan Manuel Márquez en su tercera confrontación.
La casi totalidad de los presentes y quienes presenciaron el combate por televisión coinciden en que el azteca no merecía ser crucificado y declararlo perdedor, cuando propinó los mejores golpes.
Aunque en la actualidad se llevan estadísticas computarizadas de los golpes que dan o reciben los púgiles, la decisión final siempre está en las manos de los jueces o de un árbitro con autoridad para detener un combate por diversas circunstancias.
En estos momentos se libra una batalla de primer orden en la que el púgil británico Amir Khan apeló un fallo que le otorgó la victoria al estadounidense Lamar Peterson, cuando todos creyeron que el primero logró una fácil victoria.
La decisión fue apelada y la Asociación Mundial dictaminó que hay que darle la revancha, consciente de que el triunfo fue muy cuestionado.
Esas confusas y anómalas situaciones se seguirán dando en el boxeo, que a pesar de todas sus fallas seguirá teniendo un seguimiento de primer orden a nivel mundial.