Santo Domingo. – Hoy jueves 8 de enero se cumplen nueve meses de la tragedia ocurrida en la discoteca Jet Set, cuyo techo colapsó en medio de una fiesta amenizada por el merenguero Rubby Pérez, una de las víctimas del siniestro.
La catástrofe dejó un saldo de 236 personas fallecidas y más de 180 heridas, vistiendo de negro como símbolo de luto a gran parte de la República Dominicana.
El pasado mes de noviembre, el Ministerio Público presentó una acusación formal y un requerimiento de apertura a juicio contra los hermanos Antonio y Maribel Espaillat, procesados por el colapso del techo de la discoteca.
La instancia fue depositada ante la Oficina Coordinadora de los Juzgados de la Instrucción del Distrito Nacional, y el Ministerio Público estuvo representado por el procurador adjunto Wilson Camacho, titular de la Dirección General de Persecución, y la fiscal titular del Distrito Nacional, Rosalba Ramos.
Según el Ministerio Público, los hermanos Espaillat, como responsables de la operación del local ubicado en la avenida Independencia del Distrito Nacional, incurrieron en homicidio involuntario y golpes y heridas involuntarias, delitos tipificados en los artículos 319 y 320 del Código Penal dominicano.
Será el 12 de enero cuando inicie el juicio preliminar contra los hermanos Espaillat, propietarios de la discoteca Jet Set, a quienes el Ministerio Público acusa de negligencia en relación con el colapso.
Detalles de la tragedia
El colapso se produjo la noche del 8 de abril de 2025, durante la tradicional "Fiesta de los Lunes", a la que acudían cientos de personas para bailar o cantar al ritmo de merengue, salsa y otros géneros musicales populares, así como de artistas reconocidos tanto a nivel nacional como internacional.
Rubby Pérez murió en el escenario, pocas semanas después de haber recibido un Premio Soberano por su trayectoria.
Entre las víctimas también se encontraban los expeloteros Octavio Dotel y Tony Blanco, el diseñador Martín Polanco, la ejecutiva bancaria Alexandra Grullón y su esposo Eduardo Guarionex Estrella, así como la gobernadora de Montecristi, Nelsy Cruz, quien fue la primera en alertar al presidente Luis Abinader sobre el desastre.