¡A lavar… el deporte!
Se podría decir, entonces, que mientras más activos se blanqueen más recursos recibirá el deporte.
La Comisión de Deportes de la Cámara de Diputados acaba de proponer que se otorgue al Ministerio de Deportes un 15 por ciento de los recursos incautados mediante la modificación de la Ley de Lavado de Activos (72-00).
Esos fondos provienen de diferentes actividades ilícitas, pero se conoce el tráfico de drogas como la principal actividad generadora de esos bienes que muchos tratan de insertar en el sistema financiero nacional, y lo logran a la luz de todo el mundo, incluyendo inversión en algunos eventos deportivos.
Reconozco una buena intención de los diputados proponentes, Pedro Botello, José Cabrera, Jesús Martínez Alberti, Rubén Maldonado, Elpidio Báez, Ángel Ramírez y Nelson Guillén, casi todos ligados al deporte, pero considero que la actividad atlética merece tener una fuente más sana de donde lograr su sustento.
Obligar a los gobiernos a cumplir con su presupuesto anual, por ejemplo.
También es tiempo de dejar atrás el desfasado lema de deportes sí, drogas no, que liga íntimamente el aceite con el vinagre.
El deporte es una actividad noble, pero si dejamos que se nutra de dinero sucio ya nos veremos enarbolando la consigna: ¡A lavar!