A la generación de hoy, mi época
Es una generación que tiene deseos de Dios y no lo sabe. Tiene ansias de un Padre y no sabe que todos y todas somos hijos de él.
Es una generación que se ríe de las cosas de Dios, se aburre de las cosas de Dios, se cansa de los cosas de Dios, en cambio llora su neurosis ante sus ídolos, llámese artistas, cosas y personas que ellos siguen.
Es una generación que da la espalda al templo y marcha, ciega hacia los tribunales del divorcio o de masacres colectivas, es una generación que se acuesta en una cama, se da el lujo de conocer mil formas de cómo hacerlo y después llora con histeria delante de la cunas vacías o transformadas en cajones de ángeles, difuntos antes de nacer.
Es una generación que tiene ansias de crear y ni siquiera puede arrodillarse delante del Creador. Es una generación que se da el lujo de contar en sus reuniones sus miles y miles de infidelidades y se avergüenza de repetir las oraciones que oro por la sobrevivencia del amor y tú los ve que cuando pasan frete al templo se arrodillan y hacen un gesto de reverencia.
Esta generación pide un milagro y una solución a sus grandes interrogantes y miedos, porque las soluciones hasta ahora presentadas no les llenan y mucho menos les convencen. Solo están a la espera de que alguien oprima un botón. Pobre de mi generación.