A la espera de los huracanes
Santo Domingo.- Cuando el río llega a nosotros salimos corriendo pa`arriba, donde un amigo, un vecino o un refugio seguro hasta que el (río) salga. A la hora que llegue, cogemos los trates, nos los ponemos en la cabeza, para no perderlo todo y nos vamos, narra Joselito, uno de los tantos pequeños que viven en la ribera del Ozama, en el sector de La Barquita.
Al conversar con el grupo de infantes, con edades comprendidas entre 7 y 14 años, sobre la nueva temporada ciclónica que inicia hoy, estallan en risas y empiezan a contar las odiseas y sucesos del año pasado, como si fuera una película de ciencia ficción.
¿Tú te acuerdas cuando nos levantaron a todos que corriéramos que el agua nos iba a matar?, le dice una niña a su amiguita de diez años, a lo que ella le responde: Sí que me acuerdo, cuando me tiré de la cama el agua me daba por la cintura, y mi mamá me agarró fuerte del brazo para que no me ahogara.
Las chicas, que en principio confundieron a los reporteros con uno de los esporádicos funcionarios que suelen visitar las zonas devastasdas, explican que en más de una ocasión estos han bajado a escribir los males que les afectan y posteriormente les prometen una quimera. A su corta edad ya conocen de promesas incumplidas.
Pero ya sentados junto a una de las cañadas que conectan con el río Ozama, y en medio del hedor, Lucía, la mayor del grupo, con voz optimista la consuela diciéndole: No te preocupes que mi mamá escuchó que esta este año no vendrán muchos ciclones.
Y en medio de los terrenos que una vez tuvieron casas de hojas de latas, zinc y de funda, algunos todavía no han podido construir ni recuperar un techo seguro.
En busca de un sueño
Angelina del Carmen lleva 14 años viviendo en La Ciénega, es oriunda de Neyba, y a la hora de referirse a los fenómenos atmosféricos alza sus manos al cielo y dice: Me siento en lo único que me dejó Olga, esta vieja mecedora, a esperar la muerte con cualquier ciclón que llegue.
Mientras que afuera de la casa de hojas de zinc su esposo, Leoncio Ramírez, sudoroso trabaja en asegurar la casucha, especialmente el destartalado techo.
Mientras coloca desechos de piedras frente a su humilde hogar, no puede ocultar la rabia y la impotencia que lo invaden, cuando se le cuestiona si ha recibido ayuda para mejorar su situación.
Solo alza los ojos, y con una mirada de ira que quema sólo dice: Cuando necesitan un voto.
Al igual que esta pareja, que un día emigró a la ciudad en busca de una mejor calidad de vida, así lo hicieron tres hermanos Francis, Jogenes y Nelson Montero que provienen de la región Sur del país.
Estos hermanos trabajan en el mercado de La Zurza, pero no ganan lo suficiente con que pagar una vivienda digna, por lo que también habitan una de estas casuchas hechas con hojas de latas viejas.
Los residentes de La Ciénega, Guachupita y Los Guandules, entre otras zonas vulnerables, aún no se recuperan de los efectos de las tormentas Olga y Noel.
Los afectados de los fenómenos atmosféricos del año pasado se convirtieron en un número sin archivar, de los temporales que han impactado al país en treinta y dos años.
La medida
Humberto Cabrera es presidente de los motoconchistas en La Barquita, y ante cualquier eventualidad que surja, y sin importar a la hora que ocurra, ellos tienen un plan de contingencia y una ruta de evacuación, la cual se divide en tres salidas que conectan con la escuela Virgen del Carmen y la iglesia San Ignacio de Loyola, las cuales se convierten en refugios.
Cabrera narra que han hecho algunos simulacros con la barriada. Además las paredes están señalizadas con un letrero que reza: ruta de evacuación, en color verde.
Aparataje
Cuando se presenta una situación climática peligrosa llega ayuda de todo tipo.
Pero a medida que pasa el tiempo las promesas hechas por las autoridades y manos piadosas, frente a una grabadora o una cámara, se desvanecen con el paso de los días.
Y así llega otro año y otra temporada ciclónica, con lo que siguen creciendo los damnificados.
80% Población El Comité Nacional de Emergencia (CNE) indica que alrededor de 6.8 millones de personas en el país viven en zonas vulnerables.
Me siento en lo único que me dejó Olga, esta vieja mecedora, a esperar la muerte con cualquier ciclón que llegue.
Provincias que viven bajo amenazas
Las provincias con mayor frecuencia de inundación son: Distrito Nacional, Monte plata, Hato Mayor, El Seibo, La Altagracia, San Pedro de Macorís, San Cristóbal, Peravia, Azua, San José de Ocoa, Barahona, Bahoruco, Pedernales, Independencia, San Juan, Elías Piña, Monseñor Nouel, Sánchez Ramírez, La Vega, Duarte, Nagua, Espaillat, Santiago, Mao, Santiago Rodríguez, Dajabón, Montecristi, Puerto Plata.
Mientras que las zonas expuestas a mayor amenaza por los por las lluvias: Pedernales, Barahona, Azua, Peravia, San Cristóbal, Distrito Nacional, Santo Domingo, San Pedro Macorís, La Altagracia, El Seibo, La Romana, Hato Mayor, Bahoruco, Independencia, Nagua, Puerto Plata, Duarte, Salcedo, Espaillat y Montecristi. Hoy a las cinco de la tarde anunciará su plan el Centro de Operaciones de Emergencia (COE), que dirige el general dirigido por el general Juan M. Mendez.