A la escuela

Una vez termina una huelga los sectores productivos hacen una evaluación y determinan, con celeridad y audacia, cuántos millones de pesos perdió la economía dominicana por el paro.

En el caso de la escuela dominicana hay que imaginarse -porque nadie hace el balance- la cantidad de millones de pesos que pierde el Estado dominicano con la ausencia de los estudiantes a clases, luego del feriado de Navidad y el Día de Reyes.

Hay sectores más acuciosos y plantean que el capital humano e intelectual que pone el Estado al servicio de la educación resulta más cuantioso, comparado con el capital económico.

Un capital que tira la familia por la borda cuando deja de enviar a sus hijos a la escuela.

El día de ayer, con la ausencia masiva de los estudiantes, resultó funesto para la educación dominicana; y todo indica que tendremos una semana negra para el sector, con muchas escuelas abiertas, con directores, subdirectores, personal de oficina y maestros dispuestos, en sus centros de trabajo, pero sin la masa de estudiantes que debe asistir a su habitual programa de clases.

El desarrollo de un país empieza en la escuela y con la educación. No vamos por buen camino si evaluáramos el destino de la educación dominicana con los resultados del primer día de clases.

El Ministerio de Educación hizo su parte, faltó un mayor apoyo de la familia dominicana, una mayor insistencia, más sensibilidad, para que ese primer día la escuela cumpliera con su papel. Esperemos que el día de hoy resulte mejor, con mayor número de estudiantes en las aulas comprometidos con su futuro.